“Sola Fide” en los Padres Primitivos: Una respuesta a Michael Horton

“El “Sola Fide” en los Padres Primitivos: una respuesta a Michael Horton”

El pastor Michael Horton es un destacado líder entre los cristianos reformados. Su posición es que la ortodoxia oriental y la fe reformada son  incompatibles, porque la Reforma es el cedazo de todo lo malo de la Iglesia institucionalizada, y la Ortodoxia, junto con el legado patrístico, están en menor o mayor grado contaminados.
En su escrito: “Tres puntos de vista sobre la ortodoxia oriental y el evangelicalismo” (http://www.zondervan.com/three-views-on-eastern-orthodoxy-and-evangelicalism) Horton asegura que la Otodoxia es un alejamiento de la fe genuina rescatada en la Reforma Protestante.

Horton divide su ensayo en dos partes: Creencias centrales; Rango de Acuerdos y Rango de Desacuerdos.

  1. Justificación por la fe

El Pastor Horton identifica la diferencia central para ser principio material del protestantismo en: la justificación por gracia mediante la sola fe en Cristo, (p 128)

Para Horton el principio de sola fide es tan importante que cualquier moderación de este principio es equivalente a la apostasía. El escribe:

“Cualquier punto de vista que niega que la única base para la aceptación divina de los pecadores es la justicia de Cristo y que el único medio de recibir esa justicia es la imputación mediante la fe sin obras es una negación del evangelio (p 137;. énfasis añadido).

La respuesta ortodoxa a la posición de Horton es de cuatro tipos: (1) afirmamos la justificación por la fe, (2) negamos la justificación por la fe sola (sola fide), (3) desde el punto de vista histórico la Sola fide es una novedad doctrinal, algo nunca enseñado por los Padres de la Iglesia, y (4) al hacer la sola fide la prueba de fuego del Evangelio, ha introducido un elemento de división en el cristianismo.

La Afirmación Ortodoxa de la justificación por la fe

La Confesión de Dositeo (1672) representa la respuesta oficial de la Iglesia ortodoxa a la teología reformada.  En ella encontramos amplias pruebas de la creencia de la Iglesia Ortodoxa en la justificación por medio de la fe en Cristo. El Decreto VIII contiene una descripción de la muerte salvífica de Cristo en la Cruz que cualquier Evangélico asentiría y afirmaría. Dice así:

“Creemos que nuestro Señor Jesucristo es el único mediador, que se ha dado en rescate por el mundo. Haciendo una reconciliación entre Dios y el hombre por medio de su propia sangre. Él es nuestro abogado y la propiciación por nuestros pecados. ( Leith pp. 490-491).

Que la Iglesia Ortodoxa enseña la justificación por la fe es algo muy claro. En el Decreto IX dice:

“No creemos que nadie sea salvo sin fe.  Y por fe entendemos la noción correcta acerca de Dios y de las cosas divinas, la cual, trabajando por amor, es decir, observando los mandamientos divinos, nos justifica con Cristo; y sin esta fe, que obra por el amor, es imposible agradar a Dios (Leith p. 491).

El rechazo de la Iglesia Ortodoxa del dogma “Sola Fe”

La Confesión de Dositeo también deja claro, que la “Sola Fide” no puede formar parte del legado histórico doctrinal de la Iglesia:

“Creemos que un hombre no puede ser justificado por la fe sola, sino por la fe que obra a través del amor” (Decreto XIII, Leith p. 496-497).

Esto es consistente con la Escritura.  En ninguna parte la Escritura enseña la justificación por la “fe sola”. Enseña la justificación por la fe, más no una fe abstracta, sino trabada en buenas obras. El único lugar en las Escrituras que tiene la frase: “la fe” (πιστεως μονον) es Santiago 2:24, o su equivalente: “la fe sin obras” (η Πιστις Χωρις Των εργων) en Santiago 2:20 o 2:26, o “fe sola” (η πιστις Καθ εαυτην) en Santiago 2:17.

La Epístola de Santiago es muy pertinente a la controversia sola fide porque habla directamente sobre la cuestión, diciendo: Porque la fe de Dios sin obras es “muerta” (2:17), “inútil” (2:20), o “como un cuerpo sin espíritu” (2:26).

Cuando leemos a Romanos y a Gálatas, debemos tener en cuenta que en la mayoría de los casos que se habla de las “obras” se refieren a las buenas acciones ordenadas por la Torá Judía. Pablo no se refería a buenas obras que nos ganaran mérito ante Dios; Esta comprensión medieval de las buenas acciones es ajena al cristianismo del primer siglo.   Cuando Pablo escribió acerca de la rectitud en Romanos y Gálatas, él tenía en mente la justicia de la alianza. La Iglesia Ortodoxa ofrece la siguiente explicación:

“Justificados por la fe en Dios, es ser llevados a una relación nueva, en un pacto con él.  Mientras Israel estaba bajo el antiguo pacto, en el cual la salvación vino a través de la fe como revelada en la ley, la Iglesia está bajo el nuevo pacto.  La salvación viene a través de la fe en Cristo, que cumple la ley.   ( “Justificación por la fe” en el   Estudio de la Biblia ortodoxa, p. 1259)

El significado etimologico de “justicia” es “relación correcta”. El principal problema que enfrentaba la Iglesia primitiva era si se podía tener una “relación correcta” con Dios aparte de la Torá Judía. En otras palabras, ¿podrían los gentiles tener una relación o un pacto correcto, justo sobre la base de la fe en Jesús como el Cristo?   Los judaizantes respondieron negativamente; Pablo respondió afirmativamente.

Esto es lo que enseñaban los Padres, por ejemplo, vemos lo que afirma Hipolito de Roma:

Y de igual manera, los gentiles por la fe en Cristo, preparan para ellos la vida eterna a través de buenas obras  (San Hipólito, Comentarios sobre proverbios
Traducido desde Commentary on Proverbs; ANF, Vol. V, 174

http://www.ccel.org/print/schaff/anf05/iii.iv.i.vi.i)

O Este comentario alusivo a la fe de Orígenes:

Que nadie piense que alguien que tiene fe suficiente para estar justificado y tener gloria ante Dios, puede al mismo tiempo tener maldad viviendo en él. Porque la fe no puede coexistir con la incredulidad, ni la justicia con la maldad, como la luz y las tinieblas no pueden vivir juntas. Es necesario tener fe, y actuar en consecuencia a ella”. (Orígenes, Comentario sobre Romanos 4:2
Traducida desde Commentary on Romans [4:2]; Bray, 109-110 The Church Fathers, Dave Armstrong, pág. 137)

La “Sola Fide” desde un punto de vista histórico

Probablemente lo que molesta más a Horton como a muchos evangelicos y protestantes, es que no hay evidencia histórica que admita esa suposición. (sola fe)  La justificación no era una cuestión teológica en la tradición pre-agustiniana (McGrath 1986a: 19).   Alister McGrath en su magistral obra Iustitia Dei: Una historia de la doctrina cristiana de la Justificación menciona que durante los trescientos cincuenta primeros años de la enseñanza de la Iglesia sobre el tema de la  justificación, había una “incipiente y mal definida” teología (ver McGrath 1986a: 23). Observa que había una variedad de teorías de la economía de la salvación en la iglesia primitiva, pero nunca se enseñó el sola fide

Si el pastor Horton o algún evangélico desea disputar estas observaciones todo lo que tiene que hacer es proporcionar evidencia de los Padres de la Iglesia o los consejos de apoyo a la sola fide desde el contexto histórico. Y dejar de confundir la creencia de los Padres en la justificación por la fe, a la petición de principio a la sola fe.

La creencia de los Padres es unanime, ninguno de ellos sostuvo el “Sola fe”:

CIRILO DE JERUSALEN

Lo propio de Dios es plantar y regar; pero a ti te corresponde aportar el fruto. Por ello, no desprecies la gracia de Dios: guárdala piadosamente cuando la recibas y haz abundantes obras que la revelen” (Cirilo de Jerusalén, Catequesis I,4
Tomado de http://www.mercaba.org/tesoro/CIRILO_J/Cirilo_03.htm

JUAN CRISOSTOMO

Aunque el hombre crea debidamente en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sino lleva una vida recta su fe no le valdrá nada para su salvación. No piense el tal, que porque habéis creído, sera esto suficiente para su salvación, a menos que exhiba una conducta intachable” ( Homilía XXIII on Corinthians NPNF1: Vol. XII, p. 133
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf112/iv.xxiv)

JUSTINO MARTIR

cada uno camina, según el mérito de sus acciones, al castigo o a la salvación eterna” (Justino Mártir, Primera Apología 12,1-2
Tomado de Padres Apologetas Griegos, 2da edición, Daniel Ruiz Bueno, BAC 116, pág. 191-192)

CLEMENTE

sólo el que en espíritu de humildad y perseverante modestia cumpliere sin volver atrás las justificaciones y mandamientos dados por Dios, solo ése será ordenado y escogido en el número de los que se salvan por medio de Jesucristo… /Clemente a los Corintios LVIII,2
Ibid. pág. 231
)

GREGORIO

La fe sin las obras de justicia no son suficientes para la salvación, ni tampoco sin embargo, es justo vivir seguro en si mismo para la salvación, si se separa de la fe” (Gregorio de Nisa, Homilías sobre el Eclesiastés 8
Traducido de The Faith of the Early Fathers, Vol II, William A. Jurgens, pág. 45-46)

AMBROSIO

“En el día del juicio nuestras obras nos socorrerán o nos hundirán a la profundidad con el peso de una piedra de molino…” (Ambrosio, Carta II, a Constancio, un obispo
Traducida desde The Church Fathers Were Catholic, Dave Armstrong, pág. 144)

“Las Sagradas Escrituras dicen que la vida eterna se basa en el conocimiento de las cosas divinas y en el fruto de buenas obras. El Evangelio es testigo de ambas de estas sentencias”. (Ambrosio, Carta II, a Constancio, un obispo
Traducida desde The Church Fathers Were Catholic, Dave Armstrong, pág. 144)

AGUSTIN

“Ahora, si el malvado fuera salvado por el fuego a cuenta de solamente su fe, y si esta fue la forma en que el pasaje del bienaventurado Pablo debería ser entendido –“Pero él mismo será salvado, como por fuego”–entonces la fe sin obras sería suficiente para salvarse. Pero entonces lo que el apóstol Santiago dice sería falso. Y también falso sería otra frase del mismo Pablo: “No se equivoquen”, dice, “ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni ladrones, ni los codiciosos, ni borrachos, ni los ultrajadores, ni extorsionadores, heredarán el reino de Dios” (Agustín de Hipona, Manual de fe, esperanza y caridad XVIII,3 Traducido de Enchiridion of Faith, Hope, and Love, Chapter XVIII, paragraph 3; NPNF 1, Vol. III
http://www.ccel.org/print/augustine/enchiridion/chapter18)

La fe sin buenas obras no es suficiente para la salvación

Personas poco inteligentes, sin embargo, con respecto a las palabras del apóstol: «pensamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley» han pensado que quiere decir que la fe es suficiente para un hombre, incluso cuando lleva una mala vida, sin buenas obras. Imposible es que tal persona debiera juzgarse recipiente de la elección por el apóstol, quien, después de declarar que en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por la caridad. Es esa la fe infiel a Dios de los demonios impuros, -que incluso «creen y tiemblan», como dice el apóstol Santiago. Por tanto, ellos no poseen la fe por la que el hombre vive, – la fe que actúa por el caridad en tal sabiduría, que Dios la recompensa de acuerdo a sus obras con la vida eterna. Pero en la medida en que tenemos nuestras buenas obras de Dios, de quien también proviene de nuestra fe y nuestro amor, por lo que el mismo gran maestro de los gentiles ha designado a la vida eterna como un regalo de Su gracia.

Y de aquí nace otro problema de no poca importancia, que, con la gracia de Dios, hemos de resolver. Si la vida eterna se da a las buenas obras, como con toda claridad lo dice la Escritura: Porque el Hijo del Hombre. . .pagará a cada uno conforme a sus obras, ¿cómo puede ser gracia la vida eterna, si la gracia no se da por obras, sino gratis, de acuerdo con el Apóstol: Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda? Y en otro lugar: Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia y a continuación: Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. ¿Cómo, pues, será gracia la vida eterna, si a las obras responde? ¿O es que quizá no llama gracia el Apóstol a la vida eterna? Es más: tan claramente lo dice, que es de todo punto innegable. Y no es que requiera esta cuestión un ingenio agudo. Basta sólo un oyente atento. Porque cuando dijo: Porque la paga del pecado es muerte, en seguida añadió: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Este problema, a mi parecer, sólo puede resolverse entendiendo que nuestras buenas obras, a las que se da la vida eterna, pertenecen también a la gracia de Dios, toda vez que nuestro Señor Jesucristo dice: Sin mí nada podéis hacer. Y el mismo Apóstol, al decir: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe, vio que los hombres podrían entender como no necesarias las obras y bastar sólo la fe, como también que los hombres podrían gloriarse por sus buenas obras, cual si a sí mismos se bastaran para realizarlas; y por eso añadió: porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales preparó de antemano para que anduviésemos en ellas“. (Agustín de Hipona, Sobre la gracia y el libre http://www.ccel.org/print/schaff/npnf105/xix.iv.xviii
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf105/xix.iv.xix
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf105/xix.iv.xx
http://www.newadvent.org/fathers/1510.htm)

DIFERENCIAS PARADIGMATICAS

La diferencia de opinión entre los ortodoxos y el protestantismo puede atribuirse a la diferente trayectoria histórica de sus respectivas teologías. El Oriente Bizantino nunca experimentó una controversia similar a la del Pelagianismo en el Occidente Latino.  Es importante tener en cuenta que Anselmo de Canterbury Cur Deus Homo introdujo un fuerte énfasis forense para el cristianismo occidental.  Este influyente paradigma fue publicado en 1097, después del Gran Cisma de 1054.  Luego tuvo lugar una amplia y profunda discusión acerca de la soteriología en el período medieval, que daría como resultado que el cristianismo occidental se alejara más de sus raíces patrísticas.   (Véase el capítulo 3 “El plan de salvación” en Pelikan El crecimiento de la teología medieval , Vol. 3) Fundamental fue el debate sobre meritum de condigno (un acto que era digno de aceptación divina) frente meritum de congruo (un acto que fue aceptada por la mera generosidad de Dios) (Véase de Oberman La cosecha de Teología medieval 1963: 471-472 , 42 – 44). De estas amplias discusiones surgiría el telón de fondo del distintivo  soteriologico del protestantismo. Y Por supuesto, traia ya de “Facto” el desprecio del legado histórico, y continuaría con el, hasta nuestros días.

La lectura de Horton de Romanos se basa en la suposición de que Pablo estaba escribiendo sobre la justificación como libertad de las buenas obras, no en un sentido más estrecho de libertad de la ley ceremonial judía (McGrath 1986a: 22) Esto es justamente (aunque en otros términos) lo que actualmente Wright y Sanders están tratando de comunicar.

La complejidad para la mente del protestante común, estriba en el hecho de que se utilizan términos familiares para designar creencias. Por ejemplo; “la iglesia”, “Evangelio”,  “gracia”, “Escrituras”, etcétera. El evangelico de hoy, aunque usa estos términos, no se percata que los usa en conceptos o formas irreconocibles por sus predecesores históricos.  (1984: 128 ).   Alister McGrath hace las siguientes observaciones sobre la naturaleza novedosa de la comprensión protestante de la justificación:

La descripción más precisa de la doctrina de la justificación asociado con las iglesias luterana y reformada a partir de 1530 es que representan una forma radicalmente nueva de interpretación del concepto paulino de ‘justicia imputada’ conjunto dentro de un marco soteriológico agustiniano (McGrath 1986b: 2, énfasis añadido).

La comprensión protestante de la naturaleza de la justificación representa un “novum teológicum”, Por lo tanto, es de considerable importancia apreciar que el criterio empleado en el siglo XVI para determinar si una doctrina en particular de la justificación era protestante era si la justificación se entendía forense  (1986a: 184; cursiva en el original).

Por lo tanto, una importante razón por la cual existe una brecha tan grande en la comprensión entre la tradición reformada y la ortodoxia oriental es el hecho de que la ortodoxia permaneció cerca de las raíces patrísticas, mientras la comprensión protestante del Evangelio refleja la considerable evolución teológica que tuvo lugar en el oeste medieval Católico y hasta el día de hoy.

Los Reformadores protestantes creían que habían recuperado el Evangelio, pero lo que hicieron en realidad fue convertir una  buena intención en un dogma: “Sola fide”  Es una novedad, ya que ninguno de los Padres de la Iglesia enseñó sola fide; Y es un dogma que los reformadores  usaron como una prueba decisiva para determinar si la teología de uno es o no auténticamente cristiana. Sin embargo, para los ortodoxos los dogmas deben estar arraigados en la enseñanza apostólica y aceptados por el consenso patrístico o afirmados por un Concilio Ecuménico. Los Reformadores no tenían ninguna de las tres anclas. El “sola fide” no fue enseñado por ningún apóstol, ni desarrollado y aceptado unánimemente por ningún padre primitivo, ni aceptado en algún concilio ecuménico, esto último era imposible, ya que los Reformadores rompieron con la Unidad de la Iglesia occidental.  Lo que Horton y los Reformistas han hecho, es elevar una interpretación novedosa de la soteriología agustiniana a un dogma fundamental como la Trinidad y al convertirla en una prueba decisiva para la fe autentica se desconectaron de la iglesia primitiva.

CONCLUSION

“CREO OBRANDO”.

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Tesis histórica, sociologíca y teológica sobre la predestinación

 

La “fe” en torno a la que se dieron las grandes luchas políticas del Siglo 16 y 17 en los países cultos más desarrollados  desdé el punto de vista capitalista (países bajos, Inglaterra, Francia) fue el calvinismo. Con su dogma característico que figuró en aquel entonces y figura también hoy, por lo general, lo que es, la doctrina de la predestinación. Es cierto que se ha discutido si esa doctrina es el dogma más “esencial” de la Iglesia Reformada o solo un “corolario” (consecuencia lógica de un pensamiento) Pero a nosotros nos atañe ver las consecuencias históricas que dicha doctrina ha creado desde su percepción en sus propugnadores, hasta los pueblos que la han abrazado.

A nadie debe serle indiferente el hecho de que la división en la Iglesia Inglesa fue insuperable bajo Jacobo I, ya que la corona y el puritanismo tenían diferencias dogmáticas que precisamente surgían de esa doctrina y que fue entendida como lo más peligroso del calvinismo por el Estado. (siendo combatida por la autoridad)y que ha sido evitada por muchos, por considerarla sumamente sutil y peligrosa para el que la sostiene.

Los grandes Sínodos del Siglo 18 (Dordrecht y Westminster) pusieron en el centro de su trabajo dotar de validez canónica a dicha doctrina; ella sirvió de firme apoyo a numerosos héroes de la “Ecclesia Militans” y dichas confesiones la recogieron de la siguiente manera:

LA DOCTRINA COMO LA RECOGEN LOS PRINCIPALES CREDOS DE LA FE REFORMADA

Confesión de fe de Westminster Capitulo 3. III. Por el decreto de Dios, para la manifestación de su propia gloria, algunos hombres y ángeles (1) son predestinados a vida eterna, y otros pre ordenados a muerte eterna. (2) V. A aquellos que Dios ha predestinado para vida desde antes que fuesen puestos los fundamentos del mundo, conforme a su eterno e inmutable propósito y al consejo y beneplácito secreto de su propia voluntad, los ha escogido en Cristo para la gloria eterna. (1) Dios los ha predestinado por su libre gracia y puro amor, sin previsión de su fe o buenas obras, de su perseverancia en ellas o de cualquiera otra cosa en la criatura como condiciones o causas que le muevan a predestinarlos; (2) y lo ha hecho todo para alabanza de su gloriosa VI. Así como Dios ha designado a los elegidos para la gloria, de la misma manera, por el propósito libre y eterno de su voluntad, ha preordenado también los medios para ello. (1) Por tanto, los que son elegidos, habiendo caído en Adán, son redimidos por Cristo, (2) y en debido tiempo eficazmente llamados a la fe en Cristo por el Espíritu Santo; son justificados, adoptados, santificados, (3) y guardados por su poder, por medio de la fe, para salvación, (4) Nadie más será redimido por Cristo, eficazmente llamado, justificado, adoptado, santificado y salvado, sino solamente los elegidos. (5)

VII. Respecto a los demás hombres, Dios ha permitido, según el consejo inescrutable de su propia voluntad, por el cual otorga su misericordia o deja de hacerlo según quiere, para la gloria de su poder soberano sobre todas las criaturas, pasarles por alto y ordenarlos a deshonra y a ira a causa de sus pecados, para alabanza de la justicia gloriosa de Dios.

VIII. La doctrina de este alto misterio de la predestinación debe tratarse con especial prudencia y cuidado, (1) para que los hombres al atender la voluntad de Dios revelada en su Palabra, y al ceder obediencia a ella, puedan por la certeza de su llamamiento eficaz estar seguros de su elección eterna. (2) De esta manera esta doctrina proporcionará motivos de alabanza, reverencia y admiración a Dios; (3) y humildad, diligencia y abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen al evangelio. (4)

(Capitulo 5)

  1. En cuanto a aquellos hombres malvados e impíos a quienes Dios como juez justo ha cegado y endurecido a causa de sus pecados anteriores, (1) no solo les niega su gracia por la cual podrían haber alumbrado sus entendimientos y obrado en sus corazones, (2) sino también algunas veces les retira los dones que ya tenían, (3) y los expone a cosas como su corrupción, que da ocasión al pecado, (4) y a la vez les entrega a sus propias concupiscencias, a las tentaciones del mundo y al poder de Satanás; (5) por tanto sucede que se endurecen aún bajo los mismos medios que Dios emplea para suavizar a los demás.

Ante tales pensamientos, decía John Milton (El paraíso perdido):

“Puedo ir al infierno, pero semejante Dios no va a lograr jamás mi respeto”.

Pero en este momento solo valoraremos la posición histórica del dogma.

VALORACIÓN HISTORICA DEL DOGMA A TRAVES DE LOS OJOS DE SUS PROPUGNADORES PRINCIPALES

Lutero escribió en “Freiheit eines Christemenschen”. En cuanto al “Designio secreto” de Dios en el tema de la predestinación: “Somos Salvados por la voluntad misteriosa de Dios”. Sin embargo fue abandonando poco a poco esta idea, primero; porqué… “Le aterraba grandemente”. (Charlas de Sobremesa, al medico Stauplitz, articulo 45, pg 13) y Segundo; porque fue volviéndose más realista en cuanto al trabajo pastoral y eclesiástico. Melanchton, evitó por completo tocar ese tema “Oscuro y peligroso” en la confesión de Augsburgo y después, para los dogmáticos del luteranismo, quedo establecido que la salvación se puede perder y no se pierde. La doctrina Luterana es ambigua en este punto. Se afirma que un verdadero creyente tiene seguridad eterna al mismo tiempo que se afirma que puede perderse.  Esto, es considerado un misterio, por ejemplo, en la sección de preguntas y respuestas de la Iglesia Luterana Sínodo de Missouri, se explica que “Los Luteranos creen que ambas son verdaderas y fundamentadas en la Escritura: Es posible para un creyente el caer de la fe y perder su salvación, y es posible para un creyente el tener completa seguridad eterna de salvación por medio de la fe en Jesucristo.”

 

En Calvino, ese “Decretum Horriblem” no es una cuestión vivida, sino pensada, y ocupa un lugar central en su “Institución”. Dado que Calvino se encarga de pensar, lleva a cada vez un aumento lógico en el significado de dicho pensamiento incrementando su coherencia y poniendo a Dios como el todo del tema, y reduciendo al hombre al nada del mismo. No es Dios quien está ahí por los hombres, sino que son los hombres quienes están ahí por Dios. Y Esta reprobación de Dios hacia un sector de la humanidad, ocurre por lo tanto “para el aumento y satisfacción de su gloria”. Las personas que rebatían dicho pensamiento, razonando igual de coherente y lógico que Calvino, aseguraron que dicha doctrina menoscababa al hombre en si mismo no por cuestión de su pecado, sino por cuestión de ser hombre y convertiá a Cristo en un mero escalón en los designios divinos. Sin embargo, la respuesta fue:

“No tiene sentido y es una ofensa a la majestad divina, aplicar criterios terrenales de justicia a la disposición soberana de Dios porqué él y solo él es libre y no está sometido a ninguna ley; y solo podemos conocer sus designios en la medida que él desee comunicárnoslos”. (Corpues reformatorum Vol. 77 Pg. 186. )

Así que solo podemos avocarnos a las cosas que tenemos enfrente, pues el sentido de la vida eterna y nuestro destino final, a quedado reservado en las manos soberanas de Dios. Si algún hombre se queja de su destino, seria semejante a que un animal se quejara por no ser humano, pues toda criatura está separada de Dios por un abismo infranqueable y ante él solo merece la muerte eterna. Entonces, aquellos que reciben “vida” deben callar por no haber recibido muerte, ya que todo lo ha hecho para la gloria de su majestad. Lo único que podemos saber, (dado nuestra nula comprensión del designio divino) es, que, según lo muestran las Escrituras, solo una porción de hombres, se salvarán y la otra se perderá. Todo esto, porque detrás de ello, hubo el designio, la voluntad perfecta de Dios que obra según su beneplácito para su gloria.

 

Aunque, “El Padre” del Nuevo Testamento, mostrado por Cristo, como aquel que “se levanta” y corre al encuentro de su hijo prodigo, alegrándose de su venida, y la Mujer que se alegra de haber encontrado la moneda perdida, junto al llanto de Jesús mismo por Jerusalén, son evidencias de un amor no coercitivo ni unilateral, esto fue quedando relegado, hasta ocupar la imagen de un Dios Trascendente, sustraído a la comprensión humana, indiferente a aquellos destinados a la perdición, un Dios metafísico, meticuloso que domina la vida como un motor frio, que impele una “maquinaria” llamada universo, con el fin de que todas y cada una de las piezas funcionen para un propósito “su satisfacción”. Convierte la vida en tragedia, y rebaja al hombre a un nivel que Dios mismo (con todos sus atributos y la soberanía que tanto es halagada por el calvinista) no lo rebaja.
Como los designios de Dios, son “inalterables” , la gracia de Dios no puede ser perdida por aquellos a quien el se las da, ya que si dicha gracia se perdiera, entonces sus designios no son inmutables y de esta misma manera, dicha gracia es imposible de alcanzar por aquellos a quien él en su designio eterno se las negó.

 

Esta “doctrina” con su patética inhumanidad, se esconde detrás de “sana, santa y escritural” rindió frutos, dio consecuencias de las generaciones que se rindieron ante ella y su lógica interna: El sentimiento de una extraña soledad interior del individuo acompaña a aquellos que son envueltos ante su trágica, si; trágica e inevitable conclusión lógica; el hombre queda destinado a caminar solo este camino, con la incertidumbre (si desea afrentarla en su sentido interno y racional) de saber si fue, o no predestinado para bien o para mal desde antes de la fundación del mundo. Calvino: aquel prodigioso pensador, agudo en la lógica, no se detuvo en dichas consecuencias (como muchos intentan mesurar hoy) sino que las plasmó y las afronto en su “Institución”:

“La experiencia demuestra que los réprobos son a veces “afectados” (énfasis añadido) por casi la misma sensación que los elegidos, en cuanto a una profunda convicción de Cristo. De manera que incluso en su propio juicio, no hacen ninguna diferencia a los elegidos”. (IARC 3.2.11.)

Calvino afirma que los “Reprobos” son afectados de tal manera, que llanamente se sienten “elegidos” aun y cuando no lo son. La pregunta es, ¿por qué se sienten de tal manera? Y Calvino responde:

“Todo esto obra el Señor, para hacerlos más condenados e inexcusables. Trabaja en sus mentes en la medida que su bondad puede ser probada y degustada pero sin darles el Espíritu”. (IARC 3.2.11)

¿A dónde concluye todo esto? A su realidad y coherencia lógica. Cualquiera que cifre su esperanza, en dicho dogma de la predestinación calvinista, puede levantarse un día por la mañana con una tremenda convicción de haber sido predestinado a la vida eterna. Pero, debe también pensar que Dios puede estar “afectando” sus emociones para condenarlo y recibir mas gloria para su nombre. Se encuentra usted entonces ante un destino eterno establecido e inmutable y ha de navegar con esa agua.

Ninguna iglesia puede ayudarle, pues aunque considero cierta la frase “Extra ecclesia nulla salus” en el sentido de que quien se aleja de la Iglesia no puede pertenecer a los elegidos, la Iglesia en si misma no determina nada en cuanto a la salvación, pues hubo un designio mismo hacia esos que forman parte de la Iglesia y ellos mismos se ven sujetos a este destino de conformar parte de la misma.

La influencia de esta “doctrina” radical de la lejanía de Dios y de la carencia de valor de todo lo creado, se conjuga con el “sentimiento trágico de la vida” (Miguel Unamuno) creando un aislamiento interior en el hombre que la razona, siendo el que la razona el afectado, pues al razonarla ¿no se ve confrontado en el pensar si el fue predestinado ya a la salvación o no? Mientras que a quien no la razona no le causa ningún conflicto el mañana. Haciendo de los que la profesan, personas que pierden el sentido en si mismo de la vida, y de quienes no la profesan dichosos de poder despertar mañana viviendo.

Esto disminuye por supuesto el fervor, y el sentimiento, características innatas de la humanidad, pues pierden su valor en si mismos al ser enfrentados al fatalismo de lo concluyente, creando un aislamiento interior que termina afectando la vida espiritual (hipercalvinismo, que no es otra cosa más que calvinismo llevado a sus conclusiones lógicas) y termina constituyéndose una de las raíces de ese individualismo desilusionado y pesimista. Otro ejemplo de esto es la constante “Prevención” que existe en la literatura puritana, al aislamiento individualista, al no “Confiar en nadie” a no “confiar en los hombres” “Solo en Dios” como aconseja el moderado Baxter (pastor puritano) Creando una relación con Dios que se realiza profundamente “en el interior”. “Unio Mystica” Quien quiera ver mas claramente esta realidad, puede leer “el progreso del peregrino” (Juan Bunyan) Quien después de tomar “conciencia” de su estado pecaminoso empieza sin demora el peregrinaje hacia la ciudad celestial. Su mujer y sus hijos buscan su protección, pero él, con los dedos en los oídos sale disparado a campo traviesa gritando “vida eterna, vida eterna” pues debe velar por “su fe” y expresarla en el sentido individual, y en cierto sentido egoísta, de “Encontrarse en el numero de elegidos”.

Quien alega que dicha doctrina es un “descanso” es por qué no sigue la doctrina tal y como la vio Lutero, la sistematizo Calvino, a la cual llevó a su conclusión Beza, y ante la cual Agustín fue más cristiano que teólogo. Pues dicha doctrina “Aterraba a Lutero” (Charlas de sobremesa, al medico Stauplitz articulo 45. Pg. 13) Hizo desvariar a William Cooper quien se levantaba con fuertes temores de que “Estaba destinado a la condena eterna”. (https://es.wikipedia.org/wiki/William_Cowper ) a pesar de ser un ferviente cristiano. Chesterton, uno de los mas grandes apologetas, aseguraba que; “se sentía, bastante angustiado en su conciencia de pecador, por causa del tono calvinista y puritano de la predicación de algunos pastores, que insistían en la condenación implacable de aquellos que habían sido predestinados al infierno”: Cabe resaltar aquí que al igual que Chesterton, a todo cristiano de temperamento más bien vitalista y propenso a gozar de la bondad y belleza del mundo, le causara un conflicto “tanto pesimismo”, que en aquel entonces Chesterton vivió por las ideas del luterano Kierkegaard.

Erasmo, quien era digno pensador, y reconocido escritor, escribió a Lutero y con prodigalidad excepcional de pensamiento, y por irónico que parezca un corazón más pastoral que el de Lutero dijo:

“Aun si tu doctrina fuese cierta ¿No deberías callarla? has asentido junto a Agustín diciendo que Dios produce en nosotros las buenas y las malas obras y que es su poder el que así lo determina. ¡Que ventaja hacia la impiedad ha traído semejante enseñanza vertida sobre el vulgo y las masas de ignorantes, particularmente en medio de tanta incapacidad intelectual, malicia e inclinación a la desobediencia. ¿Qué enfermo sostendrá una lucha trabajosa y perpetua contra su carne al oír eso? ¿Qué malvado se esforzara en cambiar su vida, al oír que Dios lo fuerza a ser así? ¿ Quien podrá arrojar al alma a amar de todo corazón al Dios que les creo para arrojarles al infierno? Esta enseñanza tuya hace del dolor y el sufrimiento el deleite de Dios. ¿Sirve tu enseñanza al vulgo, a los iletrados, carnales y estúpidos que buscan y son proclives a la maldad? Aun si tu doctrina fuese cierta, no es sabio añadir aceite al fuego. (Erasmo De Rotterdam defensa del libre albedrio pg 7).

Karl Barth aseguraba que “El Dios que escoge muestra que las vías de Dios pasan por Cristo”. (Predestinación, Francis Ferrier pg 100) El reproche de Barth a Calvino es el haber “separado a Dios de Jesucristo”. Pues Dios “Desea la salvación de todos los hombres” “y por cuanto hay necesidad de que la voluntad de Dios se cumpla siempre, se deba hacer la pequeña distinción de que no haya hombres cuya salvación no desee Dios; sino se desprende que nadie es Salvado si Dios no ha querido que lo fuera”(Suma teológica cuestión 22 pg. 234). Más de ahí no se infiere que la voluntad de Dios es truncada, pues en cuanto a deseo (que es lo que nos importa) no hay un deseo siniestro de unilateralmente crear seres para reprobación eterna, sino un amor sufriente que a pesar de haber “previsto” el fin de Israel (año 70) “llora” por ella lagrimas de dolor al no poderle rescatar. (“Cuantas veces quise”) Lo cual muestra por supuesto que hay un deseo amante, sufriente e inimaginable en Dios. Ante el trascendente, frio e incomprensible que ha creado “vasos de barro” que sienten, lloran, ríen, viven, duermen, deciden, y aman para arrojarlos al infierno.

En cuanto al tema de la predestinación, podemos recurrir al consenso antiguo. Pues la pura razón no puede estar por encima de lo recibido “una vez” y sobre lo cual los apóstoles tuvieron conocimiento. Si los apóstoles tuvieron conocimiento pleno de dicha doctrina, se deduce entonces que hay una interpretación correcta de ella, y esta interpretación, debe descansar en aquellos más cercanos a los apóstoles, es decir a los padres primitivos y a los siguientes después de ellos. Porque, ¿si yo no puedo confiar en los padres primitivos, porque habría de confiar en Calvino que aparece hasta 1000 años después de ellos? Siguiendo este mismo pensamiento, debemos decir que la doctrina de predestinación tal como la sostuvieron Wycliff, Agustín, Lutero y Calvino, es una novedad teológica comparada al pensamiento de los primeros cristianos. Por lo tanto, vale decir, que ante esta doctrina “complicada” podemos dar una respuesta “Ligera” que consiste en apegarnos, ya sea a Calvino y Agustín, ya sea al consenso de los Padres primitivos. En cuanto a los Padres Primitivos, esto es lo que ellos escribieron:

Hemos aprendido de los profetas, y lo afirmamos nosotros, que los correctivos, los castigos y los galardones se miden conforme al mérito de los hechos de cada uno. De otra manera, si todo sucediera sólo por suerte, no hubiera nada a nuestro poder. Porque si un hombre se predestinara a lo bueno y otro a lo malo como los irresponsables aseguran, el primero no mereciera la alabanza ni el segundo la culpa. Si los hombres no tuvieran el poder de evitar lo malo y de escoger lo bueno según su propia voluntad, no fueran responsables por sus hechos, sean buenos o malos… Porque el hombre no sería merecedor de recompensa o alabanza si él mismo no escogiera lo bueno, o si sólo fuera creado para hacer lo bueno. De igual manera, si un hombre fuera malo, no merecería el castigo, ya que él mismo no hubiera escogido lo malo, siendo él capaz de hacer sólo lo que fue creado para hacer … Justino Mártir (160 d.C.)

 

 

Pero, alegan, fue Dios quien endureció el corazón del faraón y de sus ministros (Ex 9,34). ¿Acaso quienes así lo acusan no han leído lo que en el Evangelio respondió Jesús a sus discípulos cuando le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» El contestó: «A ustedes se les concede conocer el misterio del reino de los cielos; a ellos les hablo en parábolas para que, viendo, no vean, y oyendo no oigan… Dios sabe quiénes son los que no habrán de creer, pues conoce de antemano todas las cosas, los entrega a su incredulidad, retira de ellos su rostro y los abandona en las tinieblas que ellos mismos eligieron. ¿Por qué admirarse, entonces, de que en aquel tiempo abandonó en su incredulidad al faraón y a sus ministros, los cuales jamás habrían creído en él? Ireneo (180 d.C.)

 

Nosotros, los que hemos nacido recientemente, recibimos el crecimiento del que es perfecto y anterior a toda la creación, y el único bueno y excelente; y a semejanza de aquél, para obtener de él el don de la incorrupción, puesto que hemos sido predestinados a existir (Ef 1,11-12) cuando aún no existíamos, según el preconocimiento del Padre (1 Pe 1,2); y comenzamos a existir por el ministerio del Verbo en los tiempos prefijados. Ireneo (180 d.C.)

 

No que Dios por sí mismo haya planeado castigarlos de manera arbitraria desde antes de los tiempos, o bendecirnos a nosotros arbitrariamente desde antes de los tiempos, sino que a ellos se les echa encima el sufrimiento de haberse separado por sí mismos de todos los bienes. Mas los bienes divinos son eternos y no tienen fin… Ireneo (180 d.C.)

 

Y creo que resulta evidente después de lo dicho, que la verdadera Iglesia es una, la realmente primitiva, en la cual están inscritos todos aquellos que se adhieren a ella, creyendo en nuestro Salvador y siendo asi predestinados como justos… Clemente de Alejandría (195 D.C)

CONCLUSIÓN

¿De donde procede la idea e interpretación que abrazaron Lutero, Calvino y los que les siguieron?

En el Estudio de la era patrística, podemos observar que los cristianos primitivos pelearon contra dicha idea que sostuvo un tal “Valentin y Basilides” los cuales decían

“Hay una clase de almas que siempre son salvas y no pueden perderse, y otras que perecen y nunca pueden ser salvas” (Origenes, cita a Basilides Pg. 356)

En su “Contra las herejías” Ireneo, refuta a un grupo de gnósticos que :

“..Dicen tener una simiente de elegidos … ellos dicen tener una gracia como posesión especial”. (Contra las herejías Libro 1, capitulo 6,2-4)

Cuando uno ve el pensamiento de los pastores reformados de hoy, nos damos cuenta que hubiesen sido combatidos como herejes por los cristianos primitivos, pues la creencia no ha variado un céntimo. Por ejemplo. Sproul dice lo siguiente:

“Hay dos grupos de personas en el mundo, los elegidos, y los no elegidos; un grupo recibe la gracia y otro grupo recibe la justicia de Dios”. (Libro, la santidad de Dios)

Este pensamiento, puede ser trazado fácilmente y en este orden en 5 personas. Manni, quien sostenía un dualismo radical sobre la base de unos “elegidos y no elegidos”. Agustín, Wycliff, Lutero y Calvino. De estos hombres se desprende toda la soteriología “Reformada” según Erasmo.

Pero cuando vamos un poco más hacia atrás, nos damos cuenta por que a ellos mismos les causo conflictos enormes abrazar plenamente esta enseñanza, y esto era porque estaba más apegada al concepto que los poetas trágicos tenían acerca del destino y la providencia (fatalista) que a la mantenida por los cristianos primitivos.

Creer en la doctrina de la predestinación tal y como la expresan los calvinistas, es retroceder a los tiempos gnósticos que fueron duramente combatidos por los cristianos primitivos. ¿a quien le creeras tu?

EDGAR PACHECO.