El Paidobautismo

¿Y LA SOLA ESCRITURA?

La mayoría de los evangélicos crecieron en lo que el escritor Reformado Keith Mathison llama “Escritura Solitaria” un modelo fundamentalista y altamente nocivo que pretende venderse como el dogma “Sola Scriptura”, que se acuño como uno de los ideales de la Reforma Protestante. A la Sub-Cultura evangelica de hoy se les enseñó que todo lo que se necesita es la Biblia, que ninguna autoridad externa se necesita para comprender las Escrituras, volviéndose entonces ellos la autoridad final sobre este o aquel texto, y dejando como legado mas de 30.000 denominaciones divididas en principios fundamentales y secundarios, pero todas asegurando que son las Escrituras, y solo las Escrituras las que los llevan a este punto, porque “Las Escrituras se interpretan así mismas”. Este enfoque que nada tiene que ver con la “Sola Scriptura” se remonta a Alexander Campbell, un evangelista americano que vivió a principios de 1800 y que similar a algunos predicadores famosos de los avivamientos fronterizos, llegó permeando todo con el lema: “Ningún credo sino Cristo, ningún libro sino la Biblia”. Campbell sentó la base de lo que miles de personas llaman hoy en día “Sola Scriptura”

Lo ironico de los que aseguran ser parte de los postulados protestantes, o se consideran protestantes es que no se adhieren a lo que los mismos reformadores protestantes sostuvieron, desconectándose cada vez mas, y creando movimientos heterodoxos sin paralelo en la historia.
En los últimos años los evangélicos en número cada vez mayor han comenzado a descubrir la historia de la Iglesia. Ellos se están aventurando más allá de la subcultura provincial del evangelicalismo moderno, para explorar las amplias y diversas tradiciones y expresiones de la fe cristiana en derredor del mundo y a través de los siglos: Historia de la Reforma Protestante, Temprano Cristianismo, Misticismo, el Catolicismo Romano y la Ortodoxia, Anglicanismo, Metodismo, Luteranismo, etc. Pronto descubren que los Reformadores Protestantes originales no tienen miedo de usar credos o citar a los Padres de la Iglesia,
Muchos de los reformadores originales pondría en duda si los evangélicos presentes en día son protestantes o incluso cristianos. Si Atanasio viviera entre nosotros, se sentiría perturbado de nuestras liturgias, y estaría adorando a Dios cerca de los altares Romanos. Martín Lutero por ejemplo, aborrecía la idea de rechazar el bautismo de niños; y creía fuertemente en la presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo en la Cena del Señor. Lutero esperaba que los cristianos rezaran el Credo diariamente e hicieran la señal de la Cruz en su devoción por la mañana. El era un ferviente devoto de la Virgen Maria, y su vocacion habia sido ofrecida a Santa Ana. Mas alla de particularidades personales, creían y mantenían este “Ethos” porque lo entendían como parte de la fe universal. Este comportamiento, creencias y forma de vida, se adoptaba porque era común al cristiano universal. Lutero sin duda, rechazaría a todos aquellos que se oponían al bautismo infantil, porque entendía que negar esta parte de la tradición no era necesario, pues se encontraba fuertemente anclada en la transición histórica de nuestra fe cristiana.

Juan Calvino condenó enérgicamente a aquellos que sostenian que la Santa Cena era un “símbolo desnudo” y condenaba a quien rechazara la perpetua virginidad de Maria. (cosa que todo evanelico promedio rechaza) Me di cuenta de todo esto cuando fui más allá de las publicaciones evangélicas populares y empecé a leer profundamente sobre la vida, creencias y pensamientos de los reformadores. La discrepancia que existe en el día moderno entre el evangelicalismo y la Reforma original, hizo que me preguntara: ¿Qué somos en realidad? Y notar, que muchos de los que hoy se llaman cristianos, son en realidad movimientos heterodoxos. Soy cristiano, mas no protestante, católico pero no romano.

PREFIERO A LOS PADRES

Lo que, sincero y claro, manó de la fuente purísima del Verbo que fue enviado a nosotros, fue confiado a los Apóstoles, quien a su vez encargaron con solicitud a sus fieles discípulos, a que guardaran el depósito de la inmutable fe cristiana, por medio de la cual, perseverando en fidelidad y manteniéndonos hasta el fin, tenemos promesa de poseer no solo al Padre sino al Hijo. Esta doctrina, tan escarnecida que fue tutelada de generación en generación por aquellos celadores, que como vasos de honra, se volvieron relicarios de un bien preciado, y que con lágrimas y sangre nos han comunicado, es el depósito que la iglesia como columna y baluarte de la verdad protege. Leer a los Padres, Latinos y Griegos, es leer lo más cercano a lo dicho por los propios apóstoles pues desde el Siglo primero en adelante, se ha fraguado un consenso de ideas que desde los labios apostolicos hasta los discípulos de los discípulos ha sido preservado. Por ejemplo de Policarpo de Esmirna discípulo del Apostol Juan, se escribió:

“Policarpo no solo fue instruido por los apóstoles y conversó con muchos que habían visto al Señor, sino que fue también designado por los apóstoles en Asia como obispo de Esmirna. Continuamente enseñaba las cosas que había aprendido de los apóstoles, las únicas tradiciones verdaderas de la iglesia”. (Historia eclesiástica de Eusebio de Cesarea, Libro 4, 14)
O De Clemente, discípulo del Apostol Pedro y Pablo, se dice:

«Después de ellos, cuenta San Ireneo, en tercer lugar desde los Apóstoles, accedió al episcopado Clemente, que no sólo vio a los propios Apóstoles, sino que con ellos conversó y pudo valorar detenidamente tanto la predicación como la tradición apostólica».

Por esto leo a los Padres, latinos y orientales con respeto, les prefiero a ellos que a cualquier teólogo emergente del dia de hoy, sobre todo en este peligroso tiempo, donde se reedefine la teología a cada minuto para hacerla inclusiva y darle conformidad a los que rechinando sus dientes nos piden abandonar nuestras preciosas tradiciones. bebo del vino añejo del legado milenario de mi fe cristiana, diversifico la expresión de mi cristianismo añadiendo a las prácticas de mi vida devocional el ayuno, el silencio y la contemplación. Me encanta el canto gregoriano, y en mi oración practico la “Lectio Divina”, me maravillo ante la solemnidad de la liturgia, los símbolos y el arte cristiano creado para ilustrar, suplementar y representar en una forma tangible lo que creemos, lo que profesamos con corazón sincero y que por siglos ha ido añadiéndose a la valiosísima fe de los creyentes. Esto no me lleva a despreciar lo contemporáneo, sino a encausarlo sobre una línea histórica donde cobre verdadero valor y pueda traer fruto, abundante fruto al Señor nuestro Dios.

EL PAIDOBAUTISMO EN LA IGLESIA PRIMITIVA

“Porque vino a salvar a todos: y digo a todos, es decir a cuantos por él renacen para Dios, sean bebés, niños, adolescentes, jóvenes o adultos. Por eso quiso pasar por todas las edades: para hacerse bebé con los bebés a fin de santificar a los bebés; niño con los niños, a fin de santificar a los de su edad, dándoles ejemplo de piedad, y siendo para ellos modelo de justicia y obediencia; se hizo joven con los jóvenes, para dar a los jóvenes ejemplo y santificarlos para el Señor” (Ireneo)

La Iglesia ha recibido de los Apóstoles la costumbre de administrar el bautismo incluso a los niños. Pues aquellos a quienes fueron confiados los secretos de los misterios divinos sabían muy bien que todos llevan la mancha del pecado original, que debe ser lavado por el agua y el espíritu”(Origenes)

“…Se bautizarán los niños en primer término. Todos los que puedan hablar por sí mismos, hablarán. En cuanto a los que no puedan, sus padres hablarán por ellos, o alguno de su familia. Se bautizará enseguida a los hombres y finalmente a las mujeres…
El obispo al imponerle las manos dirá la invocación: “Señor Dios, que los has hecho dignos de obtener la remisión de los pecados por medio del baño de la regeneración, hazlos dignos de recibir el Espíritu Santo y envía sobre ellos tu gracia, para que te sirvan siguiendo tu voluntad; a ti la gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en la Santa Iglesia, ahora y por los siglos, Amen” (Hipolito de Roma)

“Pero en relación con el caso de los niños, en el cual dices que no deben ser bautizados en el segundo o tercer día después de su nacimiento, y que la antigua ley de la circuncisión debe considerarse, por lo cual piensas que alguien que acaba de nacer debe no ser bautizado y santificado dentro de los ocho días, todos nosotros pensamos de manera muy diferente en nuestro Concilio. Porque en este curso que pensabas tomar, nadie está de acuerdo, sino que todos juzgamos que la misericordia y gracia de Dios no debe ser negada a ningún nacido de hombre”. (Cipriano de Cartago)

“Incluso los niños: no dejéis tiempo a la malicia para apoderarse de ellos, santificadlos cuando todavía son inocentes, consagradlos al Espíritu cuando todavía no hayan sacado los dientes. ¡Qué pusilanimidad y qué falta de fe la de las madres que temen al carácter bautismal por la debilidad de su naturaleza!
es mejor bautizarlos sin su consentimiento que dejarlos morir sin haber recibido el sello de la iniciación. Estamos obligados a decir lo mismo que respecto a la práctica de la circuncisión, la que se realizaba en el octavo día prefigurando el bautismo y que también se ejercitaba sobre niños desprovistos de razón. De la misma manera se realizaba la unción sobre los travesaños de la puerta y que, aun cuando se tratara de cosas inanimadas, protegía a los primogénitos”. (Cipriano de Cartago)

“Pero, se dirá, Cristo, que es Dios, se hizo bautizar a los treinta años y tú nos empujas a precipitarnos al bautismo. Afirmar de ese modo su divinidad, es lo que resuelve la objeción. Él, la pureza misma, no necesitaba purificación, pero se hizo purificar por vosotros como por vosotros se hizo carne, pues Dios no tiene cuerpo. Además, él no corría ningún peligro por retardar su bautismo, pues podía regular a voluntad su sufrimiento como había regulado su nacimiento. Para vosotros, por el contrario, no sería pequeño el peligro, en caso de abandonar el mundo sin haber recibido, a vuestro nacimiento, más que una vida perecedera, sin estar revestidos de incorruptibilidad” (Cipriano de Cartago)

Pero fue en el siglo V donde apareció la primera herejía que negaría la necesidad del bautismo incluyendo el bautismo de infantes; su autor fue Pelagio, un monje influenciado por las doctrinas paganas (especialmente del estoicismo). Minimizaba la eficacia de la gracia y consideraba que la voluntad, con su libre albedrio, puede alcanzar por sí sola la santidad. Para los pelagianos no existía ningún pecado original, pensaban que Adán no fue creado inmortal por lo que hubiera muerto aunque no hubiera pecado, y que los niños se encuentran en el mismo estado de Adán antes de su caída, por lo que no contraían ningún pecado original. Al negar el pecado original por consecuencia veía el bautismo de niños como innecesario.

EL PÁIDOBAUTISMO EN LAS IGLESIAS PROTESTANTES

Las iglesias protestantes se opusieron firmemente al Pelagianismo y redactaron en sus confesiones lo concerniente al Paidobautismo

Entre algunas confesiones protestantes rechazando las doctrinas anabaptistas están:

“El bautismo: “Enseñamos que el Bautismo es necesario para la salvación y que por el Bautismo se nos da la gracia divina. Enseñamos también que se deben Bautizar los niños y que por este Bautismo son ofrecidos a Dios y reciben la gracia de Dios. Es por esto que condenamos a los Anabaptistas que rechazan el Bautismo de los niños” (Confesion de Ausburgo, Articulo 9)

“No sólo han de ser bautizados los que de hecho profesan fe en Cristo y obediencia a EL, sino también los niños hijos de uno o de ambos padres creyentes” (Confesion de Westminster Articulo 28)

“Pregunta: ¿Se ha de bautizar también a los niños? Respuesta: Naturalmente, porque están comprendidos, como los adultos, en el pacto, y pertenecen a la iglesia de Dios. Tanto a éstos como a los adultos se les promete por la sangre de Cristo, la remisión de los pecados y el Espíritu Santo, obrador de la fe; por esto, y como señal de este pacto, deben ser incorporados a la Iglesia de Dios y diferenciados de los hijos de los infieles, así como se hacía en el pacto del Antiguo Testamento por la circuncisión, cuyo sustito es el Bautismo en el Nuevo” (Catecismo de Heidelberg pregunta 74)

“Nos oponemos a los anabaptistas, los cuales no aceptan el bautismo infantil de los hijos de los creyentes. Pero según el Evangelio, «el reino de Dios es de los niños», y estos están incluidos en el pacto de Dios.
¿Por qué, pues, no deben recibir la señal del pacto de Dios? ¿Por qué no deben ser consagrados por el santo bautismo, teniendo en cuenta que ya pertenecen a la Iglesia y son propiedad de Dios y de la Iglesia?” (Confesion Helvetica, antigua confesión protestante de 1556)

“Por esta razón, creemos, que quien desea entrar en la vida eterna debe ser bautizado una vez con el único Bautismo sin repetirlo jamás; porque tampoco podemos nacer dos veces. Mas este Bautismo es útil no sólo mientras el agua está sobre nosotros, sino también todo el tiempo de nuestra vida. Por tanto, reprobamos el error de los Anabaptistas, quienes no se conforman con un solo bautismo que una vez recibieron; y que además de esto, condenan el bautismo de los niños de creyentes; a los cuales nosotros creemos que se ha de bautizar y sellar con la señal del pacto, como los niños en Israel eran circuncidados en las mismas promesas que fueron hechas a nuestros hijos. Y por cierto, Cristo ha derramado su sangre no menos para lavar a los niños de los creyentes, que lo haya hecho por los adultos. Por lo cual, deben recibir la señal y el Sacramento de aquello que Cristo hizo por ellos; conforme el SEÑOR en la Ley mandó participarles el Sacramento del padecimiento y de la muerte de Cristo, poco después que hubieran nacido, sacrificando por ellos un cordero, lo cual era un signo de Jesucristo. Por otra parte, el Bautismo significa para nuestros hijos lo mismo que la Circuncisión significaba pata el pueblo judío; lo cual da lugar a que san Pablo llame al Bautismo “la circuncisión de Cristo” (Confesión reformada de los países bajos)

Los anglicanos también rechazaron el anabaptismo:
“Del Bautismo. El Bautismo no es solamente un signo de la profesión y una nota de distinción, por la que se identifican los Cristianos de los no bautizados; sino también es un signo de la Regeneración o Renacimiento, por el cual, como por instrumento, los que reciben rectamente el Bautismo son injertos en la Iglesia; las promesas de la remisión de los pecados, y la de nuestra Adopción como Hijos de Dios por medio del Espíritu Santo, son visiblemente señaladas y selladas; la Fe es confirmada, y la Gracia, por virtud de la oración a Dios, aumentada. El Bautismo de los niños, como más conforme con la institución de Cristo, debe conservarse enteramente en la Iglesia” (Los 39 Artículos de la religión, (Confesión doctrinal histórica de la Iglesia Anglicana) Capítulo 27)

Juan Calvino en su obra Institución de la Religión Cristiana dedica una sección a refutar el anabaptismo (http://www.iglesiareformada.com/Calvino_Institucion_4_16.ht…)

Los metodistas de México, asi como en derredor del mundo, han mantenido el bautismo infantil como parte del legado Anglicano y la fe histórica:

“Confirmamos esta práctica al bautizar a los hijos de aquellos que afirman su creencia en el Señor otorgándoles el poderoso acto del sacramento para sus almas”.
El PATER FAMILIAS
El titulo “Pater Familias” con el que se designaba al padre de familia en Roma, implicaba un derecho sobre las creencias de la casa, que llevaba por supuesto la implicación de creer lo que el Padre creía. Es pensando en esta envestidura que Pablo confiado dice “Serás salvo tú y tu casa”. Pues no existía una fe individualista, sino familiar, por lo cual, aunque al principio del cristianismo muchos se bautizaron en plena profesión (cosa que no es incorrecta) con el tiempo se fueron bautizando familias enteras, “Casas completas”. (Hechos 16)
Antes de continuar, permítame volver a hacer énfasis en esta parte. Cuando muchos evangélicos dicen ¿es biblico? No siempre se refieren a sí forma parte del legado de la fe universal y puede ser sustentado por las Escrituras. Muchas veces se refieren solo a “¿Porque no cuadra con lo que me han enseñado?”
Irónicamente, el evangelicalismo moderno de hecho tienen muchas tradiciones. Muchos evangélicos equiparan la “tradición” con el árbol de Navidad, pero la “tradición” es más que eso: es la forma de hacer la adoración; la forma en que se define el gobierno de la iglesia; la forma de entender la Escritura; y la forma de hacer teología. Estas tradiciones no son periféricas al evangelismo, sino que desempeñan una función importante en el mantenimiento de la subcultura evangélica dándole un distintivo.
Lo que es realmente irónico es el hecho de que muchas de estas tradiciones evangélicas son acontecimientos muy recientes. El llamado al altar donde se invita a la gente a presentarse y dar su vida a Cristo tiene su fuente en el banco de los pecadores, que comenzó a principios de 1800 en la frontera americana. Las cruzadas evangelísticas populares de Billy Graham tiene sus raíces en las cruzadas anteriores dirigidas por Billy Sunday y DL Moody en el 1800. Frases como “Una decisión para Cristo”, “relación personal con Cristo”, “hacer un compromiso personal con Cristo”, son nuevas formas extra-bíblicas de la descripción de cómo llegar a ser un cristiano.

Desde el punto de vista del cristianismo histórico lo que es tan sorprendente de evangelismo moderno es la forma en que se ha divorciado la evangelización del sacramento del bautismo y la pertenencia a la Iglesia, se ha divorciado el DISCIPULADO de la fe comunitaria y se ha divorciado del legado histórico de la fe universal. Ahora mismo hay predicadores “fundamentales” peleando contra esas tradiciones, sin darse cuenta que ellas existen por el rechazo general de la Tradición Universal.

Otra tradición es la Escuela Dominical. La Escuela Dominical no tiene más de cien años de edad. Lo que comenzó en la Inglaterra victoriana como un acercamiento a las clases bajas terminó como uno de los pilares de la subcultura evangélica. Hoy en día los evangélicos no nos podemos imaginar una iglesia sin la Escuela Dominical. Lo que es tan sorprendente de la Escuela Dominical es la forma en que refuerza las cualidades didácticas de la iglesia protestante. Históricamente el centro de culto cristiano fue el partimiento, no el sermón. (George Bana en su libro “paganismo” rastrea eficazmente todas las tradiciones del evangelicalismo moderno) Cuando se tiene en cuenta el fuerte énfasis en el sermón y la desarrollada parafernalia en cuanto a lo musical en muchas iglesias evangélicas, se hace evidente cómo el evangelicalismo ha desarrollado una nueva tradición de culto sin precedentes históricos.

Otra tradición son los recintos de culto o templos, la línea arquitectónica dejo de tener sentido o significado para volverse un mero referente abstracto y sin líneas especificas. Las iglesias evangélicas, han adoptado un estilo indiferente, vacío y desmotivante, y en muchos sentidos, son las iglesias posmodernas las que le están dando otro giro de 180 grados al legado histórico, pues dotan a sus recintos de humo, luces, música estilo rock, grandes bocinas, y un concepto ambiguo y comprometido con el ambiente secular. Todo esto demuestra que cuando hablamos de tradiciones, muchos no sabemos que estamos sumergidos en muchas, y muchas muy apartadas de cualquier virtud o contexto histórico de la fe cristiana.

UNA PREGUNTA LEGÍTIMA
“Pero ¿qué pasa si la Tradición contradice la Biblia?,” mi respuesta es: La Tradición nunca contradecirá la Biblia. Esto es porque se basa en la tradición oral y escrita con la misma fuente apostólica (II Tesalonicenses 2: 2) y la transmisión fiel de las enseñanzas de los apóstoles a las generaciones siguientes (II Timoteo 2: 2). La Tradición apostólica está garantizada por las promesas de Cristo que él dará el Espíritu Santo para guiar a la Iglesia a toda la verdad (Juan 14:23, 16:13) y que la Iglesia se conserva en la cara de la oposición satánica (Mateo 16:18). También se basa en la descripción de Pablo de la Iglesia como “columna y fundamento de la verdad” (I Timoteo 3:15). El corolario contrario es igualmente cierto: lo que contradice la Escritura no puede ser la Tradición. La clave aquí es lo que queremos decir cuando decimos “Tradición.” Aquí nos estamos refiriendo a la tradición apostólica. Si la Tradición es realmente bíblica (como intento demostrar en este escrito), entonces debemos tener muy poco problema en aceptar las enseñanzas que refuerzan y complementan a las Escrituras.

NOTAS

[1]  Ireneo de Lyon, Fragmento 34

New Advent Encyclopedia, http://www.newadvent.org/fathers/0134.htm
Early Church Fathers
http://www.ccel.org/print/schaff/anf01/ix.viii.xxxiv

[2]  Ireneo de Lyon, Contra las herejías 2, 22,4
Carlos Ignacio González, S.J., Ireneo de Lyon, Contra los herejes, Conferencia del Episcopado Mexicano, México 2000

[3]  Orígenes In Rom. Com. 5,9: EH 249
Johannes Quasten, Patrología I, Biblioteca de Autores Cristianos 206, Quita Edición, Madrid 1995, pág. 395

[4]  Orígenes, In Luc. hom. 14, 1.5
Enrique Contreras, El Bautismo, Selección de textos patrísticos, Editorial Patria Grande, Segunda Reimpresión, Buenos Aires 2005, pág. 41

[5]  Orígenes, In Luc. hom. 33, 5

Ibid pág. 43

[6]  Orígenes, In LevHom. 8,3
Johannes Quasten, Patrología I, Biblioteca de Autores Cristianos 206, Quita Edición, Madrid 1995, pág. 394

[7]  Hipólito, Tradición apostólica 20,21
Enrique Contreras, El Bautismo, Selección de textos patrísticos, Editorial Patria Grande, Segunda Reimpresión, Buenos Aires 2005, págs. 45,47

[9]  Cipriano de Cartago, A Fido sobre el bautismo de infantesCarta 58

Early Church Fathers,  http://www.ccel.org/print/schaff/anf05/iv.iv.lviii
New Advent Encyclopedia, http://www.newadvent.org/fathers/050658.htm

[10]  Gregorio Nacianceno, Sermón 40,11-17 (sobre el santo bautismo)
Carlos Etchevarne, El bautismo según los padres griegos, Adaptación Pedagógica:,Bach. Teol., pág. 14, 16-17
Early Church Fathers,  
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf207/iii.xxiii
New Advent Encyclopedia, http://www.newadvent.org/fathers/310240.htm

[11]  Gregorio Nacianceno, Sermón 40,26-27 (sobre el santo bautismo)

Carlos Etchevarne, El bautismo según los padres griegos, Adaptación Pedagógica:,Bach. Teol., págs. 22-23
Early Church Fathers,  
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf207/iii.xxiii

New Advent Encyclopedia, http://www.newadvent.org/fathers/310240.htm

[12]  Juan Crisóstomo, Sermón a los neófitos, 1
Carlos Etchevarne, El bautismo según los padres griegos, Adaptación Pedagógica:,Bach. Teol., pág. 57

[13]  Basilio el Grande, Protríptico del Santo Bautismo, 1
Ibid pág. 4

[14]  II Concilio Milevis, 416 y XVI Concilio de Cartago, 418, aprobados por los papas San Inocencio I y San Zósimo, del Pecado Original y de la gracia, canon 2
Daniel Ruiz Bueno, DenzingerEl Magisterio de la Iglesia, Manual de Símbolos, Definiciones y Declaraciones de la Iglesia en materia de fe y costumbres, Editorial Herder 1963, D-102

[15] Agustín de Hipona, El Matrimonio y la concupiscencia, Libro I, XVIII, 20
Obras completas de San Agustín, Tomo XXXV, Biblioteca de Autores Cristianos 457, Madrid 1984, pág. 272-273

[16]  Agustín de Hipona, El Matrimonio y la concupiscencia, Libro I, XX, 22
Ibid pág. 276

[17]  Agustín de Hipona, El Matrimonio y la concupiscencia, Libro II, XI, 24
Ibid pág. 332

[18]  Para una historia más detallada del movimiento anabaptista puede consultar: Hubert Jedim, Manual de Historia de la Iglesia, Tomo V, Editorial Herder

[19] Martin Luther, Augewaehlte Werke, tomo V, editado por H. H. Borcherdty Georg Merz, Munich, Chr. Kaiser Verlag, 1962
Una traducción en español puede encontrarse en Internet en  
http://www.apologeticacatolica.org/Descargas/Folletos/Lutero_Contralashordasdecampesinos.pdf

[20]  Confesión de Augsburgo 1530 Artículo 9 (Iglesias Luteranas)

[21]  Confesión de Westminster 28.IV (Iglesias reformadas)

[22]  Catecismo de Heidelberg, pregunta 74 (Iglesias reformadas)

[23]  Confesión Helvética (Antigua confesión protestante de 1566)

[24]   Confesión Reformada de los Países Bajos y de varias iglesias reformadas actuales, año 1619 Artículo 34
Biblioteca de la Iglesia Reformada,  http://www.iglesiareformada.com/Confesion_Belgica.html    

[25]  Los 39 Artículos de la religión, (Confesión doctrinal histórica de la Iglesia Anglicana) Capítulo 27

http://www.iglesiareformada.com/39_Articulos.html

[26] Está disponible en la Biblioteca de la Iglesia reformada en:

http://www.iglesiareformada.com/Calvino_Institucion_4_16.html

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Wesley Y El Obispo Ortodoxo

Una de las razones por las cuales Wesley es tan poco entendido y causa cierto recelo a los grupos surgidos de la Reforma, es porque el pensamiento de Wesley era más griego que latino, pero para entenderlo, hay que adentrarse en las influencias teológicas con las que Wesley tuvo contacto. Una de ellas el Obispo Ortodoxo Griego, Gerasimos Avlonites. (Erasmo de Arcadia en Latín) quien era Obispo Ortodoxo Griego de Creta y a parecer recorrió el oeste de Europa entre los años 1760 -1765, el cual incluyó Inglaterra, Holanda, Suecia, Alemania y Suiza. Dicha estancia fuera de su sede episcopal y Diósesis se debía al fuerte contexto de persecución que la Iglesia griega padecía en manos del imperio Otomano. Hay pruebas certeras del encuentro, reconocimiento e influencia del Obispo griego hacia Wesley y las sociedades metodistas. 

El primer encuentro con Wesley fue en 1762, en aquel momento los metodistas experimentaban una fuerte crisis de recurso humano, tenían muy pocos ministros ordenados que predicaran. Wesley había explorado todos los medios posibles para presentarle a los mejores y más capacitados predicadores como candidatos a ordenación al Obispo de Londres, pero la respuesta siempre fue negativa, pues no tenían preparación filosófica, teológica y de idiomas (griego, latín y hebreo) por su parte el Obispo Ortodoxo al ver a los candidatos y habiendo examinado su vida espiritual se quedo admirado de su simplicidad, humildad y extrema pobreza, ya que los obispos ortodoxos son monjes. En contra parte el ambiente episcopal inglés se encontraba en condiciones de sobreabundancia económica. En algunas ocasiones se ponía en duda la envestidira episcopal de Erasmo, en base a que su perfil era muy contrastado al del Obispo inglés. 
Wesley entonces, con una conciencia católica de la iglesia de Cristo, pidió a su asistente y predicador laico, John Jones que escribiera a Creta para cerciorarse si Erasmo en realidad era obispo, y la respuesta fue afirmativa de parte del Patriarca de Esmirna. No obstante, Wesley escribió después estar convencido de las credenciales de Gerasimos, pues hablo con él en fluido griego y latín dándose por satisfecho. Wesley entonces le pidió ordenara a su amigo John Jones para que le fuese posible presidir los sacramentos en las diversas sociedades metodistas que estaban detenidas por falta de elementos, a lo que Gerasimos accedió y a través de la imposición de manos con el ritual ortodoxo griego procedió a realizar la ordenación. Después ordenó a muchos más ministros para el servicio a través de la imposición de manos. 
Esto llevó a correr el rumor de que Wesley había sido ordenado bajo el rito griego ortodoxo a través de las manos de Gerasimus en secreto, lo cual Wesley al ser confrontado nunca negó, más tampoco aceptó. 

La actual página de Wikipedia y Conservapedia de Gerasimus Avlonites señala como un hecho que los metodistas tienen sucesión apostólica debido a la consagración episcopal de Juan Wesley por Gerasimus Avlonites. Consultar: https://en.m.wikipedia.org/wiki/Erasmus_of_Arcadia
Como evidencia existe una carta del reverendo Samuel A. Petes, de la iglesia protestante episcopal y quien había sido electo recientemente Obispo en Vermont. Dicha carta es dirigida al Rev. Samuel Coate, quien era el Obispo primado de “Lower Canadá district” y expresa una profunda confianza en la ordenación de Wesley como Obispo por parte del rito Ortodoxo. Al respecto escribe:
“Tomo como certeza de que el silencio de Wesley (de la ordenación episcopal) fue hecho para no exponer a los obispos metodistas a la severidad del acta “Proemunire” de Enrique Vlll pues si si hubiese dicho abiertamente hubiese traído problemas. Más Juan Wesley fue consagrado obispo en la iglesia cristiana por Gerasimus, obispo griego, sucesor de Tito, discipulo de Pablo. Tito, fue por tanto el primer obispo de Creta. ¿Fue el Sr. Wesley hecho Obispo por Gerasimus? La respuesta es: Juan nunca hubiese actuado como obispo, si él no hubiese sido consagrado por Gerasimus ni hubiera consagrado a otros como al Dr. Coke, o al Sr. Asbury”. 
Cuando a Wesley se le cuestionó sobre su ordenación secreta, y porque no declaraba abiertamente sobre ello, siempre respondía ¿Ha leído usted él acta Proemunire? Ni negando ni afirmando nada, solo haciendo alusión a la severa carta de Enrique Vlll que rechazaba toda injerencia papal o de cualquier iglesia ajena a Inglaterra.
CONCLUSION:

Una vez que nos adentramos en el estudio, no únicamente en la vida e influencia griega en Wesley por medio de los Padres de la Iglesia, Pre y Pos Nicea, sino en el entendimiento y propuesta sobre la “perfección Cristiana” se encuentran diversos puntos de convergencia con el concepto griego de “Theosis” y lo anterior es un ejemplo de muchos, de que Wesley fue más griego que latino.
La Ortodoxia, así como otras tradiciones cristianas, para el metodismo Latinoaméricano, siguen siendo bastante desconocidas y llenas de prejuicios, miedos e inseguridades teológicas, que en palabras del profesor Albert Outler en su libro “el patriarca protestante” es necesario reconocer nuestra ignorancia histórica, teológica y doctrinal mediante encuentros no prejuiciosos o sin fundamento, con relaciones sinceras y cercanas.
(El anterior, es una síntesis del documento “Wesley y el Obispo Ortodoxo” escrito por Sam Murillo, en el libro “500 años de Reforma Protestante” de la sociedad de estudios históricos del metodismo) 
Edgar Pacheco.

10 Cosas que debes saber sobre el Arminianismo.

1. El arminianismo surgió dentro del calvinismo como un replanteamiento basado en la Biblia acerca de una versión específica de la doctrina de la predestinación.

El teólogo holandés reformado y profesor de teología Jacobo Arminio (1560-1609) fue asignado la tarea de presentar cargos de herejía contra un pastor que se oponía a la doctrina prevalente de la doble Predestinación Supralapsariana―la creencia que Dios había decidido, incluso antes de la creación o la caída de Adán en el Edén, que seres humanos en particular serían creados para salvación, y que otros seres humanos serían creados para condenación.
Antes de procesar el caso, Arminio insistió en reexaminar todo el asunto de la predestinación a la luz de un estudio reanudado y cuidadoso de la Biblia. Arminio ciertamente no negó que la Biblia enseña una doctrina de la predestinación, sino que argumentó arduamente que el Supralapsarianismo que se había convertido en la doctrina establecida en Holanda violaba no sólo la Escritura, sino la tradición creedal que fluye en la teología reformada holandesa.

2. Los primeros arminianos se suscribieron en gran parte a la teología reformada.

Debido a que Arminio y sus partidarios estaban disintiendo sólo de la formulación particular de la doctrina de la predestinación descrita anteriormente, Arminio ciertamente estaba sometido a la amplitud del marco creedal de la teología Reformada dentro en la cual este fue ordenado y ministraba. A las doctrinas como la Trinidad, la Creación, la autoridad y veracidad de la Escritura, la Divinidad de Cristo, los Sacramentos, etc., Arminius permaneció completamente leal.
Dos ideas deben surgir de esto. En primer lugar, la práctica de caracterizar el pensamiento calvinista en términos del acróstico TULIP, y luego caracterizar el pensamiento arminiano en términos del acróstico DAISY (que refuta a cada elemento del TULIP) deja la impresión equivocada de que la teología arminiana está simplemente opuesta a la teología reformada en cada aspecto. Las diferencias entre un calvinista y un arminiano (respecto a la predestinación) no deben cegarnos al hecho de que pueden unirse fácilmente a causas comunes a través de una amplia gama de cuestiones teológicas.
En segundo lugar, realmente no existe tal cosa como la teología Arminiana, si por esto nos referimos a un sistema pleno de pensamiento. La teología arminiana, más apropiadamente y estrechamente definida, pertenece sólo a cómo se interpreta la enseñanza de la Biblia acerca de la predestinación. El marco teológico más amplio de un Arminiano podría ser de corte Reformado, Wesleyano, Pentecostal, Bautista, etc. En otras palabras, el contraste calvinista-arminiano no es un contraste simétrico. (Ver Teología Arminiana: Mitos y Realidades de Roger E. Olson: para más información sobre esto).

3. Los arminianos clásicos están de acuerdo con los calvinistas clásicos en que la gracia de Dios, no el libre albedrío humano, es el fundamento primordial y la causa de la salvación.

Hablo aquí de arminianos “clásicos” y calvinistas “clásicos” porque cada una de estas tradiciones ha generado, a través de los años, una amplia variedad de ramificaciones que han evolucionado (o de-evolucionado) de manera que las hacen incompatibles con sus raíces. Mi propia “alma mater” se enorgullece explícitamente de ser una institución reformada en tradición, pero ha abrazado en gran medida el liberalismo y el pluralismo. Por otro lado, muchos que se se autodenominan “Arminianos” se han alejado mucho de la comprensión del propio Arminio, generalmente sin estar conscientes de ello.
Por lo tanto, estoy afirmando aquí que Arminio y aquellos que han abrazado su comprensión de las doctrinas bíblicas de la gracia, la elección, la fe y la salvación, declaran sinceramente y con plena convicción que “la salvación es de Dios”. Por sí mismos, los seres humanos en su pecaminosidad, en su estado caído y de rebelión, son naturalmente hostiles a Dios, perversos en sus pensamientos y absolutamente incapaces de reconocer, admitir y recibir la verdad del evangelio. En este punto crucial, los arminianos clásicos y los calvinistas clásicos están de acuerdo: los seres humanos están “muertos en sus delitos y pecados” (Efesios 2: 1). Si alguien es salvo, es por la gracia de Dios!

4. Arminianos clásicos están de acuerdo con los calvinistas clásicos de que sólo por la acción unilateral de Dios puede un ser humano llegar a la fe salvífica en Cristo.

Dada la pecaminosa hostilidad humana y la muerte descrita anteriormente, la salvación sólo es posible a través del ministerio unilateral del Espíritu Santo, que brinda conocimiento, conciencia de necesidad, convicción, sentimiento de culpa y realización de una salida. Jesús, en Juan 16: 7-11, prometió que el Consejero (es decir, el Consolador, el Espíritu Santo) vendría a “convencer al mundo acerca del pecado, la justicia y el juicio”. Aparte de ese ministerio divino, el mundo permanece indiferente, e imperturbable por el evangelio. En 1 Tesalonicenses 1: 5, Pablo recordó cómo sus lectores se convirtieron bajo su predicación, ya que el evangelio vino a ellos “no sólo en palabra, sino también en poder y en el Espíritu Santo y con plena convicción”. Nuevamente, antes de que un ser humano pueda volverse a Dios, el Dios que busca el perdido (sin ser llamado ni invitado) se posa sobre el pecador en poder convictivo.

5. Arminianos clásicos se suscriben a una visión más amplia de la gracia de Dios que los calvinistas clásicos.

El Arminiano clásico está convencido por el testimonio de la Escritura de que el amor de Dios por el mundo entero (y por lo tanto para cada ser humano – ver Juan 3:16, 2 Pedro 3: 9, 1 Timoteo 2: 1-7, Juan 1: 9) implica la conclusión ineludible de que Dios corteja a cada persona, a través del ministerio convictivo del Espíritu Santo, en su deseo genuino de salvar a cada persona.
Los calvinistas a menudo responden que ellos también creen que la gracia de Dios es universalmente exhibida en todo el mundo en lo que estos denominan como la Gracia Común: la generosidad y buena voluntad de Dios hacia toda la humanidad que permite experimentar todo tipo de felicidad y placer en la vida de los hombres incluso los pecadores más sórdidos.
Pero debemos notar que esta afirmación acerca de la Gracia Común no permite que Dios realmente quiera que todas las personas sean salvas. Bajo un examen detenido, los calvinistas clásicos deben admitir que su teología les impide simplemente declarar que Dios ama a cada persona y por lo tanto desea salvar a cada ser humano.

6. Arminianos clásicos creen que la Biblia enseña que los seres humanos pueden (con éxito y trágicamente) resistir el ministerio de convicción del Espíritu Santo.

Aquí, por supuesto, los calvinistas clásicos objetarán apasionadamente que tal creencia degrada la soberanía absoluta de Dios. Pero a los arminianos clásicos les parece que el punto de vista calvinista se debe más a la filosofía griega y a la construcción de alternativas falsas (es decir, que Dios es “completamente soberano”―en la forma en que los calvinistas lo conciben―o este no es Dios) que al del retrato presentando por la Biblia acerca de Dios.
En la Biblia encontramos a Esteban (Hechos 7:51) dirigiéndose a aquellos que lo apedrearían: “¡Tercos, duros de corazón y torpes de oídos! Ustedes son iguales que sus antepasados:¡Siempre resisten al Espíritu Santo!.” Pablo estaba preocupado de que algunos de los Corintios hubiesen aceptado la gracia de Dios “en vano” (2 Corintios 6: 1).
Famosamente, el escritor de los hebreos amonesta a los creyentes a no caer o claudicar de la gracia que habían recibido (Hebreos 12:15, 6: 1-8). Muchos líderes judíos en el día de Jesús resistieron exitosamente los propósitos de Dios y rechazaron el ministerio del propio Jesús (Mateo 23:37, Lucas 7:30). Estos pasajes y sus implicaciones no deben ser descartados con demasiada rapidez en un intento equivocado de proteger una cierta visión de la soberanía de Dios.
Un incidente llamativo que ilustra nuestro punto podría ser el del gobernador romano Félix (Hechos 24:25), que se “alarmó” cuando Pablo le habló de la “justicia y autocontrol y juicio futuro”. A un persona dormida espiritualmente, dicha exhortación no haría ninguna impresión en absoluto. Sólo a través del ministerio de convicción del Espíritu Santo podría esa persona sentir la seriedad del juicio, sentir lo precario que es su posición ante un Dios justo, y encontrarse huyendo de la conversación. Pero no tenemos pruebas de que Felix haya llegado a ser un creyente en Jesús.

7. Los arminianos clásicos creen que el ministerio universal (pero resistible), de convicción del Espíritu Santo crea el espacio necesario para la respuesta humana genuinamente libre al evangelio en forma de amor a Dios.

El ministerio de convicción universal (y unilateral) del Espíritu tiene el propósito de crear un espacio dentro del cual los seres humanos puedan responder, en verdadera libertad, al llamado de Dios.
Aparentemente, el ministerio del Espíritu viene y va en un flujo misterioso, que intersecciona repetidamente la vida de cada persona mediante brillantes rayos de luz en las regiones oscuras del corazón. Puesto que Jesús habló de los movimientos del Espíritu como misteriosos (Juan 3: 8), la mayoría de nosotros no tendrá manera de discernir dónde y cuándo el Espíritu está cortejando a una persona hacia Dios.
Es dentro de este espacio de iluminación, creado por el ministerio unilateral (inmerecido, no solicitado) del Espíritu que el ser humano pecador es hecho lo suficientemente libre como para poder responder positivamente a cualquier medida de luz que el Espíritu irradie sobre él o ella. Esta libertad creada por el Espíritu (ver 2 Corintios 3:17) hace posible un auténtico intercambio de amor.
Es la clásica afirmación Arminiana de que esa libertad creada por el Espíritu es una condición necesaria para que el amor genuino por Dios crezca. Un amor por Dios que es causado simplemente por un supuesto, irresistible acercamiento de Dios sobre nosotros no es, como lo vemos, un amor genuino. (Ver mi libro co-escrito ¿¿Por qué soy Calvinista? “Why I Am Not a Calvinist” para más información sobre esto).

8. Arminianos clásicos creen en un Dios supremamente poderoso.

Mi argumento es que los arminianos clásicos tienen en realidad una visión más elevada del poder de Dios que los calvinistas clásicos. Mi pensamiento fluye de la siguiente manera: uno puede imaginar la facilidad con la cual un Dios Todopoderoso podría crear criaturas que respondieran de inmediato y exactamente a sus mandatos. Pero ¿no sería un camino más exigente que un Dios Todopoderoso elija crear criaturas que podrían (al menos en algún grado) ejercer el libre albedrío? ¿Es nuestro Dios capaz de hacer esto? ¿Y es Dios entonces capaz de ejercer el grado de autocontrol necesario para que el libre albedrío humano sea ejercido?
Si la respuesta a estas preguntas es “no”, entonces parecería que tal Dios posee una soberanía limitada. Si la respuesta es sí, entonces sugiero que revisemos toda la narración bíblica bajo una nueva luz para ver por nosotros mismos qué tipo de mundo Dios realmente ha elegido crear. Los arminianos han concluido que Dios ha tomado el camino más exigente, una manera que hace posible el amor genuino entre la criatura y el creador. (Véase La Gracia de Dios de Clark H. Pinnock, La Voluntad del Hombre: Un Caso para el Arminianismo para más información sobre esto).

9. Muchos que hoy se identifican como arminianos no son arminianos en el sentido clásico.

Me siento continuamente entristecido por el mundo arminiano más grande de hoy, que ha perdido, a mi modo de ver, el entendimiento clásico, tal como lo enunció Arminio y habilmente defendido (por ejemplo) por Juan Wesley, el gran reformador inglés (1703-91).
Muchos que se autodenominan arminianos ven el problema del pecado como meramente el problema de la culpabilidad (ser perdonado), y no como una enfermedad grave que involucra muerte, falta de visión y rebelión. Para estos Arminianos el mensaje del evangelio puede hacerse efectivo simplemente por una presentación maravillosa que apela hábilmente a la razón y a la buena voluntad. Las características de este enfoque de la evangelización son la falta de oración palpable que la rodea y la ausencia de una charla explícita acerca de la absoluta necesidad del ministerio del Espíritu Santo en todas partes. Para estos Arminianos, el elemento más prominente en el proceso de salvación es la voluntad humana (libre), no la gracia de Dios, y una decisión humana, no el cortejo de la presencia del Espíritu. No deseo defender esta forma contemporánea de arminianismo.

10. La mayoría de los ataques calvinistas contra los Arminianos golpean el Arminianismo contemporáneo, pero ignoran el Arminianismo clásico.

Todos debemos admitir que ambas partes carecen de información fidedigna y que todos (espero que sea sin saberlo) son culpables de lanzar críticas contra los espantapájaros. Pero me parece que la mayoría de los cargos contra el Arminianismo están en contra de versiones posteriores a este y nunca aplicarían a las enseñanzas de Arminio y Wesley. Es válido caracterizar gran parte del arminianismo contemporáneo como superficial, humanista, liberalmente inclinado, bíblicamente analfabeto, o (el golpe de muerte!) Pelagista.
Pero también es válido caracterizar a muchos hijos de la tradición Reformada como liberales, pluralistas, casi seculares. Un querido amigo mío, recientemente retirado como ministro presbiteriano, ahora ha “salido” como un ateo. Se necesitará un cierto grado de autodisciplina en todas nuestras partes para obtener claridad acerca de quiénes estamos dirigiendo y lo que realmente pretenden creer.
Mis esfuerzos aquí no han sido ciertamente abogar por la versión del arminianismo más comúnmente visible hoy en día. Pero estoy defendiendo la versión que Arminio mismo articuló, que Wesley defendió, y que parece (para mí y muchos otros) comportarse más a tono con el mensaje de la Biblia que otros puntos de vista: que un Dios soberano, lleno de amor, creó una humanidad capaz de entrar libremente en un intercambio de amor; que a raíz de la devastadora entrada del pecado en el mundo y en los corazones humanos, este mismo Dios se comprometió a cortejar a toda criatura a través del Espíritu de Dios, creando espacio para una respuesta libre y positiva en medidas apropiados de luz; ciertamente desea salvar a todos. Tal mensaje glorifica a Dios, dignifica el mensaje del evangelio y se alinea con la escritura.
escrito por Por Joseph Dongell.

“Sola Fide” en los Padres Primitivos: Una respuesta a Michael Horton

“El “Sola Fide” en los Padres Primitivos: una respuesta a Michael Horton”

El pastor Michael Horton es un destacado líder entre los cristianos reformados. Su posición es que la ortodoxia oriental y la fe reformada son  incompatibles, porque la Reforma es el cedazo de todo lo malo de la Iglesia institucionalizada, y la Ortodoxia, junto con el legado patrístico, están en menor o mayor grado contaminados.
En su escrito: “Tres puntos de vista sobre la ortodoxia oriental y el evangelicalismo” (http://www.zondervan.com/three-views-on-eastern-orthodoxy-and-evangelicalism) Horton asegura que la Otodoxia es un alejamiento de la fe genuina rescatada en la Reforma Protestante.

Horton divide su ensayo en dos partes: Creencias centrales; Rango de Acuerdos y Rango de Desacuerdos.

  1. Justificación por la fe

El Pastor Horton identifica la diferencia central para ser principio material del protestantismo en: la justificación por gracia mediante la sola fe en Cristo, (p 128)

Para Horton el principio de sola fide es tan importante que cualquier moderación de este principio es equivalente a la apostasía. El escribe:

“Cualquier punto de vista que niega que la única base para la aceptación divina de los pecadores es la justicia de Cristo y que el único medio de recibir esa justicia es la imputación mediante la fe sin obras es una negación del evangelio (p 137;. énfasis añadido).

La respuesta ortodoxa a la posición de Horton es de cuatro tipos: (1) afirmamos la justificación por la fe, (2) negamos la justificación por la fe sola (sola fide), (3) desde el punto de vista histórico la Sola fide es una novedad doctrinal, algo nunca enseñado por los Padres de la Iglesia, y (4) al hacer la sola fide la prueba de fuego del Evangelio, ha introducido un elemento de división en el cristianismo.

La Afirmación Ortodoxa de la justificación por la fe

La Confesión de Dositeo (1672) representa la respuesta oficial de la Iglesia ortodoxa a la teología reformada.  En ella encontramos amplias pruebas de la creencia de la Iglesia Ortodoxa en la justificación por medio de la fe en Cristo. El Decreto VIII contiene una descripción de la muerte salvífica de Cristo en la Cruz que cualquier Evangélico asentiría y afirmaría. Dice así:

“Creemos que nuestro Señor Jesucristo es el único mediador, que se ha dado en rescate por el mundo. Haciendo una reconciliación entre Dios y el hombre por medio de su propia sangre. Él es nuestro abogado y la propiciación por nuestros pecados. ( Leith pp. 490-491).

Que la Iglesia Ortodoxa enseña la justificación por la fe es algo muy claro. En el Decreto IX dice:

“No creemos que nadie sea salvo sin fe.  Y por fe entendemos la noción correcta acerca de Dios y de las cosas divinas, la cual, trabajando por amor, es decir, observando los mandamientos divinos, nos justifica con Cristo; y sin esta fe, que obra por el amor, es imposible agradar a Dios (Leith p. 491).

El rechazo de la Iglesia Ortodoxa del dogma “Sola Fe”

La Confesión de Dositeo también deja claro, que la “Sola Fide” no puede formar parte del legado histórico doctrinal de la Iglesia:

“Creemos que un hombre no puede ser justificado por la fe sola, sino por la fe que obra a través del amor” (Decreto XIII, Leith p. 496-497).

Esto es consistente con la Escritura.  En ninguna parte la Escritura enseña la justificación por la “fe sola”. Enseña la justificación por la fe, más no una fe abstracta, sino trabada en buenas obras. El único lugar en las Escrituras que tiene la frase: “la fe” (πιστεως μονον) es Santiago 2:24, o su equivalente: “la fe sin obras” (η Πιστις Χωρις Των εργων) en Santiago 2:20 o 2:26, o “fe sola” (η πιστις Καθ εαυτην) en Santiago 2:17.

La Epístola de Santiago es muy pertinente a la controversia sola fide porque habla directamente sobre la cuestión, diciendo: Porque la fe de Dios sin obras es “muerta” (2:17), “inútil” (2:20), o “como un cuerpo sin espíritu” (2:26).

Cuando leemos a Romanos y a Gálatas, debemos tener en cuenta que en la mayoría de los casos que se habla de las “obras” se refieren a las buenas acciones ordenadas por la Torá Judía. Pablo no se refería a buenas obras que nos ganaran mérito ante Dios; Esta comprensión medieval de las buenas acciones es ajena al cristianismo del primer siglo.   Cuando Pablo escribió acerca de la rectitud en Romanos y Gálatas, él tenía en mente la justicia de la alianza. La Iglesia Ortodoxa ofrece la siguiente explicación:

“Justificados por la fe en Dios, es ser llevados a una relación nueva, en un pacto con él.  Mientras Israel estaba bajo el antiguo pacto, en el cual la salvación vino a través de la fe como revelada en la ley, la Iglesia está bajo el nuevo pacto.  La salvación viene a través de la fe en Cristo, que cumple la ley.   ( “Justificación por la fe” en el   Estudio de la Biblia ortodoxa, p. 1259)

El significado etimologico de “justicia” es “relación correcta”. El principal problema que enfrentaba la Iglesia primitiva era si se podía tener una “relación correcta” con Dios aparte de la Torá Judía. En otras palabras, ¿podrían los gentiles tener una relación o un pacto correcto, justo sobre la base de la fe en Jesús como el Cristo?   Los judaizantes respondieron negativamente; Pablo respondió afirmativamente.

Esto es lo que enseñaban los Padres, por ejemplo, vemos lo que afirma Hipolito de Roma:

Y de igual manera, los gentiles por la fe en Cristo, preparan para ellos la vida eterna a través de buenas obras  (San Hipólito, Comentarios sobre proverbios
Traducido desde Commentary on Proverbs; ANF, Vol. V, 174

http://www.ccel.org/print/schaff/anf05/iii.iv.i.vi.i)

O Este comentario alusivo a la fe de Orígenes:

Que nadie piense que alguien que tiene fe suficiente para estar justificado y tener gloria ante Dios, puede al mismo tiempo tener maldad viviendo en él. Porque la fe no puede coexistir con la incredulidad, ni la justicia con la maldad, como la luz y las tinieblas no pueden vivir juntas. Es necesario tener fe, y actuar en consecuencia a ella”. (Orígenes, Comentario sobre Romanos 4:2
Traducida desde Commentary on Romans [4:2]; Bray, 109-110 The Church Fathers, Dave Armstrong, pág. 137)

La “Sola Fide” desde un punto de vista histórico

Probablemente lo que molesta más a Horton como a muchos evangelicos y protestantes, es que no hay evidencia histórica que admita esa suposición. (sola fe)  La justificación no era una cuestión teológica en la tradición pre-agustiniana (McGrath 1986a: 19).   Alister McGrath en su magistral obra Iustitia Dei: Una historia de la doctrina cristiana de la Justificación menciona que durante los trescientos cincuenta primeros años de la enseñanza de la Iglesia sobre el tema de la  justificación, había una “incipiente y mal definida” teología (ver McGrath 1986a: 23). Observa que había una variedad de teorías de la economía de la salvación en la iglesia primitiva, pero nunca se enseñó el sola fide

Si el pastor Horton o algún evangélico desea disputar estas observaciones todo lo que tiene que hacer es proporcionar evidencia de los Padres de la Iglesia o los consejos de apoyo a la sola fide desde el contexto histórico. Y dejar de confundir la creencia de los Padres en la justificación por la fe, a la petición de principio a la sola fe.

La creencia de los Padres es unanime, ninguno de ellos sostuvo el “Sola fe”:

CIRILO DE JERUSALEN

Lo propio de Dios es plantar y regar; pero a ti te corresponde aportar el fruto. Por ello, no desprecies la gracia de Dios: guárdala piadosamente cuando la recibas y haz abundantes obras que la revelen” (Cirilo de Jerusalén, Catequesis I,4
Tomado de http://www.mercaba.org/tesoro/CIRILO_J/Cirilo_03.htm

JUAN CRISOSTOMO

Aunque el hombre crea debidamente en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sino lleva una vida recta su fe no le valdrá nada para su salvación. No piense el tal, que porque habéis creído, sera esto suficiente para su salvación, a menos que exhiba una conducta intachable” ( Homilía XXIII on Corinthians NPNF1: Vol. XII, p. 133
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf112/iv.xxiv)

JUSTINO MARTIR

cada uno camina, según el mérito de sus acciones, al castigo o a la salvación eterna” (Justino Mártir, Primera Apología 12,1-2
Tomado de Padres Apologetas Griegos, 2da edición, Daniel Ruiz Bueno, BAC 116, pág. 191-192)

CLEMENTE

sólo el que en espíritu de humildad y perseverante modestia cumpliere sin volver atrás las justificaciones y mandamientos dados por Dios, solo ése será ordenado y escogido en el número de los que se salvan por medio de Jesucristo… /Clemente a los Corintios LVIII,2
Ibid. pág. 231
)

GREGORIO

La fe sin las obras de justicia no son suficientes para la salvación, ni tampoco sin embargo, es justo vivir seguro en si mismo para la salvación, si se separa de la fe” (Gregorio de Nisa, Homilías sobre el Eclesiastés 8
Traducido de The Faith of the Early Fathers, Vol II, William A. Jurgens, pág. 45-46)

AMBROSIO

“En el día del juicio nuestras obras nos socorrerán o nos hundirán a la profundidad con el peso de una piedra de molino…” (Ambrosio, Carta II, a Constancio, un obispo
Traducida desde The Church Fathers Were Catholic, Dave Armstrong, pág. 144)

“Las Sagradas Escrituras dicen que la vida eterna se basa en el conocimiento de las cosas divinas y en el fruto de buenas obras. El Evangelio es testigo de ambas de estas sentencias”. (Ambrosio, Carta II, a Constancio, un obispo
Traducida desde The Church Fathers Were Catholic, Dave Armstrong, pág. 144)

AGUSTIN

“Ahora, si el malvado fuera salvado por el fuego a cuenta de solamente su fe, y si esta fue la forma en que el pasaje del bienaventurado Pablo debería ser entendido –“Pero él mismo será salvado, como por fuego”–entonces la fe sin obras sería suficiente para salvarse. Pero entonces lo que el apóstol Santiago dice sería falso. Y también falso sería otra frase del mismo Pablo: “No se equivoquen”, dice, “ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni ladrones, ni los codiciosos, ni borrachos, ni los ultrajadores, ni extorsionadores, heredarán el reino de Dios” (Agustín de Hipona, Manual de fe, esperanza y caridad XVIII,3 Traducido de Enchiridion of Faith, Hope, and Love, Chapter XVIII, paragraph 3; NPNF 1, Vol. III
http://www.ccel.org/print/augustine/enchiridion/chapter18)

La fe sin buenas obras no es suficiente para la salvación

Personas poco inteligentes, sin embargo, con respecto a las palabras del apóstol: «pensamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley» han pensado que quiere decir que la fe es suficiente para un hombre, incluso cuando lleva una mala vida, sin buenas obras. Imposible es que tal persona debiera juzgarse recipiente de la elección por el apóstol, quien, después de declarar que en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por la caridad. Es esa la fe infiel a Dios de los demonios impuros, -que incluso «creen y tiemblan», como dice el apóstol Santiago. Por tanto, ellos no poseen la fe por la que el hombre vive, – la fe que actúa por el caridad en tal sabiduría, que Dios la recompensa de acuerdo a sus obras con la vida eterna. Pero en la medida en que tenemos nuestras buenas obras de Dios, de quien también proviene de nuestra fe y nuestro amor, por lo que el mismo gran maestro de los gentiles ha designado a la vida eterna como un regalo de Su gracia.

Y de aquí nace otro problema de no poca importancia, que, con la gracia de Dios, hemos de resolver. Si la vida eterna se da a las buenas obras, como con toda claridad lo dice la Escritura: Porque el Hijo del Hombre. . .pagará a cada uno conforme a sus obras, ¿cómo puede ser gracia la vida eterna, si la gracia no se da por obras, sino gratis, de acuerdo con el Apóstol: Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda? Y en otro lugar: Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia y a continuación: Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. ¿Cómo, pues, será gracia la vida eterna, si a las obras responde? ¿O es que quizá no llama gracia el Apóstol a la vida eterna? Es más: tan claramente lo dice, que es de todo punto innegable. Y no es que requiera esta cuestión un ingenio agudo. Basta sólo un oyente atento. Porque cuando dijo: Porque la paga del pecado es muerte, en seguida añadió: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Este problema, a mi parecer, sólo puede resolverse entendiendo que nuestras buenas obras, a las que se da la vida eterna, pertenecen también a la gracia de Dios, toda vez que nuestro Señor Jesucristo dice: Sin mí nada podéis hacer. Y el mismo Apóstol, al decir: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe, vio que los hombres podrían entender como no necesarias las obras y bastar sólo la fe, como también que los hombres podrían gloriarse por sus buenas obras, cual si a sí mismos se bastaran para realizarlas; y por eso añadió: porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales preparó de antemano para que anduviésemos en ellas“. (Agustín de Hipona, Sobre la gracia y el libre http://www.ccel.org/print/schaff/npnf105/xix.iv.xviii
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf105/xix.iv.xix
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf105/xix.iv.xx
http://www.newadvent.org/fathers/1510.htm)

DIFERENCIAS PARADIGMATICAS

La diferencia de opinión entre los ortodoxos y el protestantismo puede atribuirse a la diferente trayectoria histórica de sus respectivas teologías. El Oriente Bizantino nunca experimentó una controversia similar a la del Pelagianismo en el Occidente Latino.  Es importante tener en cuenta que Anselmo de Canterbury Cur Deus Homo introdujo un fuerte énfasis forense para el cristianismo occidental.  Este influyente paradigma fue publicado en 1097, después del Gran Cisma de 1054.  Luego tuvo lugar una amplia y profunda discusión acerca de la soteriología en el período medieval, que daría como resultado que el cristianismo occidental se alejara más de sus raíces patrísticas.   (Véase el capítulo 3 “El plan de salvación” en Pelikan El crecimiento de la teología medieval , Vol. 3) Fundamental fue el debate sobre meritum de condigno (un acto que era digno de aceptación divina) frente meritum de congruo (un acto que fue aceptada por la mera generosidad de Dios) (Véase de Oberman La cosecha de Teología medieval 1963: 471-472 , 42 – 44). De estas amplias discusiones surgiría el telón de fondo del distintivo  soteriologico del protestantismo. Y Por supuesto, traia ya de “Facto” el desprecio del legado histórico, y continuaría con el, hasta nuestros días.

La lectura de Horton de Romanos se basa en la suposición de que Pablo estaba escribiendo sobre la justificación como libertad de las buenas obras, no en un sentido más estrecho de libertad de la ley ceremonial judía (McGrath 1986a: 22) Esto es justamente (aunque en otros términos) lo que actualmente Wright y Sanders están tratando de comunicar.

La complejidad para la mente del protestante común, estriba en el hecho de que se utilizan términos familiares para designar creencias. Por ejemplo; “la iglesia”, “Evangelio”,  “gracia”, “Escrituras”, etcétera. El evangelico de hoy, aunque usa estos términos, no se percata que los usa en conceptos o formas irreconocibles por sus predecesores históricos.  (1984: 128 ).   Alister McGrath hace las siguientes observaciones sobre la naturaleza novedosa de la comprensión protestante de la justificación:

La descripción más precisa de la doctrina de la justificación asociado con las iglesias luterana y reformada a partir de 1530 es que representan una forma radicalmente nueva de interpretación del concepto paulino de ‘justicia imputada’ conjunto dentro de un marco soteriológico agustiniano (McGrath 1986b: 2, énfasis añadido).

La comprensión protestante de la naturaleza de la justificación representa un “novum teológicum”, Por lo tanto, es de considerable importancia apreciar que el criterio empleado en el siglo XVI para determinar si una doctrina en particular de la justificación era protestante era si la justificación se entendía forense  (1986a: 184; cursiva en el original).

Por lo tanto, una importante razón por la cual existe una brecha tan grande en la comprensión entre la tradición reformada y la ortodoxia oriental es el hecho de que la ortodoxia permaneció cerca de las raíces patrísticas, mientras la comprensión protestante del Evangelio refleja la considerable evolución teológica que tuvo lugar en el oeste medieval Católico y hasta el día de hoy.

Los Reformadores protestantes creían que habían recuperado el Evangelio, pero lo que hicieron en realidad fue convertir una  buena intención en un dogma: “Sola fide”  Es una novedad, ya que ninguno de los Padres de la Iglesia enseñó sola fide; Y es un dogma que los reformadores  usaron como una prueba decisiva para determinar si la teología de uno es o no auténticamente cristiana. Sin embargo, para los ortodoxos los dogmas deben estar arraigados en la enseñanza apostólica y aceptados por el consenso patrístico o afirmados por un Concilio Ecuménico. Los Reformadores no tenían ninguna de las tres anclas. El “sola fide” no fue enseñado por ningún apóstol, ni desarrollado y aceptado unánimemente por ningún padre primitivo, ni aceptado en algún concilio ecuménico, esto último era imposible, ya que los Reformadores rompieron con la Unidad de la Iglesia occidental.  Lo que Horton y los Reformistas han hecho, es elevar una interpretación novedosa de la soteriología agustiniana a un dogma fundamental como la Trinidad y al convertirla en una prueba decisiva para la fe autentica se desconectaron de la iglesia primitiva.

CONCLUSION

“CREO OBRANDO”.

Juan Wesley Y Juan Calvino

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Aunque a menudo se cita a Juan Calvino como uno de los teólogos más prominentes del Cristianismo Protestante; se cita a John Wesley como un mejor portavoz de cómo viven los cristianos en la práctica. La teología de Calvino influyó profundamente durante siglos, pero la mayoría no vive en la manera en que Calvino la describe en teoría. A su vez, la teología de Wesley no es tan sistemática como la teología de Calvino. 
De las dos, la teología de Calvino no se sincroniza tanto con la vida cristiana. La vida cristiana no es tan sistemática. Tampoco la Biblia es tan sistemática. En consecuencia, la teología práctica de Wesley capta mejor la dinámica de la vida dirigida por el Espíritu Santo, descrita tanto en la Biblia, como en la vida de experiencia de los Cristianos.
Aunque Calvino y Wesley están de acuerdo sobre la mayor parte del Cristianismo, existen diferencias clave entre los dos: las diferencias que contribuyeron a las subsecuentes tradiciones de la Iglesia Reformada y Metodista. Es importante estudiar cómo Calvino y Wesley están de acuerdo y en desacuerdo para entender las diferencias entre las iglesias Reformada y Metodista. Diferencias que son marcadamente visibles hasta hoy, solo basta hablar con miembros de cada uno de las escuelas de pensamiento para darse cuenta.
Un reto en la comparación de Calvino y Wesley fue que vivieron en tiempos muy diferentes. Calvino vivió durante la Reforma Protestante en el siglo XVI, cuando los protestantes intentaban desesperadamente liberarse de la dominación del Sacro Imperio Romano, así como de la Iglesia Romana Occidental. Por el contrario, Wesley vivió en el siglo 18, y se esforzó por revivir la Iglesia de Inglaterra llena de conflictos racionales, teológicos y en extremo detallistas, que apagaron la fe, así como evangelizar a una creciente población secular. A pesar de las diferencias en sus contextos históricos, es posible discernir diferencias clave en sus creencias, valores y prácticas cristianas.
Calvino tenía su comprensión del cristianismo bíblico, y Wesley tenía su entendimiento; y simplemente no estaban de acuerdo en la Soteriología. Sin embargo en Antropología, ambos coincidían en la corrupción y total inhabilidad del hombre.

 

En la teología de Calvino, Dios se piensa predominantemente en términos de soberanía. Como tal, Calvino se centró en el poder y el control de Dios sobre toda la creación, desde la Eternidad a la realidad actual. En contraste, Wesley se centró más en el amor y la dinámica personal de la relación de Dios con la creación, especialmente la relación de Dios con la gente. Tanto Calvino como Wesley hablaron sobre la soberanía y el amor de Dios. Es más una cuestión de énfasis que de excluir un atributo del otro. Aunque es importante afirmar la soberanía de Dios, los cristianos protestantes en la vida se centran más en la dinámica amorosa y personal de su relación con Dios que en el poder y control que Dios tiene sobre su vida diaria. Los creyentes ven a Dios como soberano, pero es una soberanía de amor firme para las personas, individual y colectivamente.
Calvino y Wesley estuvieron de acuerdo en mucho acerca de la Biblia. Sin embargo, Calvino tendió a afirmar el énfasis de Martín Lutero en la única autoridad de la Biblia, resumida en el lema de la Reforma ‘Sola Scriptura’. El contexto de Wesley reflejó más el desarrollo de la Reforma Británica del Anglicanismo como un medio de comunicación entre los reformadores continentales – incluyendo a Lutero y Calvino – y el Sacerdotalismo Occidental Anglicano Católico. 
Con respecto a la autoridad religiosa, los Anglicanos hablaron de una triple visión de la autoridad religiosa, incluida la primacía de la Biblia, junto con las autoridades religiosas secundarias legítimas de la tradición, y la razón y memoria de la iglesia. Con el énfasis de Wesley en el avivamiento, la evidencia experiencial de la conversión y de la vida dirigida por el Espíritu Santo se hizo cada vez más importante. Por lo tanto, se basa en la triple visión del Anglicanismo, añadiendo experiencia como enfoque religioso. Esta visión cuádruple de la autoridad religiosa se conoce como el “Cuadrilátero Wesleyano”. Al igual que Calvino, Wesley afirmó la Biblia como la autoridad primaria de los Cristianos Protestantes. 
El énfasis de Calvino en la soberanía enfatizó el papel de Dios, más que el papel de la gente, tanto para la salvación como para otros aspectos de sus vidas. Wesley también creía en la soberanía y Predestinación de Dios. 
Pero Wesley pensó que la Predestinación estaba basada en la Presciencia de Dios, más que en los Decretos eternos de Dios, que existían antes de que el mundo fuera creado. Como tal, Dios soberanamente permitió a la gente tener suficiente albedrío para decidir por sí mismos, por ejemplo, con respecto a si recibirían (o rechazarían) el don de la Salvación de y cómo vivirían una vida cristiana fiel. Así ellos serían los responsables y su amor a Dios sería espontaneo y sincero. Aunque existen limitaciones definidas en la extensión de la Elección humana (que Wesley prefirió llamar “Gracia libre”, más que “Libre albedrío”), la mayoría de los Cristianos Protestantes viven constantemente en toma de decisiones cotidianas que tienen un significado actual y para la eternidad.
Calvino habló sobre la Gracia efectiva de Dios, es decir, que la gente no puede resistir los planes de Dios para sus vidas. Los seguidores posteriores de Calvino se refirieron a la Gracia efectiva como “Irresistible”. Wesley, por otra parte, usó el lenguaje de la Gracia preveniente, que aprendió a través de su trasfondo Anglo-Católico. 
Según Wesley, la Gracia es mucho más que un favor inmerecido; incluye el empoderamiento a través del Espíritu Santo. La Gracia que trabaja prevenientemente (o de antemano) capacita a la gente para tener una respuesta genuina -aunque no ilimitada-. Tal libertad es tanto el don de Dios, como la Salvación, aunque esto signifique que algunos pueden rechazar a Dios. Desde la perspectiva de Wesley, la realidad del pecado, la condenación y la salvación sólo tienen sentido si la gente tiene una medida de volición que se beneficia de la Gracia. De lo contrario, Dios debe ser visto como responsable del pecado, del mal y de la condenación tanto como de la Salvación, la bondad y la vida eterna.
Calvino dijo explícitamente que Dios se ha reconciliado con el mundo en su Hijo, y que la Expiación de Jesucristo es efectiva sólo a los electos, sus seguidores posteriores claramente hablaron de la Expiación como Limitada. Antes de que el mundo fuera creado, Dios decretó quién sería salvo (es decir, elegido) y quién sería condenado (es decir, reprobado) y todo ello era su voluntad secreta. 
Wesley, por otra parte, creía en una Expiación Ilimitada efectiva para quien hace provecho de ella. Si el don de Gracia se dio, y la gente no se arrepintió y creyó para la salvación, entonces fue por su elección, y no por los decretos deterministas de Dios con respecto a quién es salvo o no salvo. Los Cristianos Protestantes generalmente creen que las personas son condenadas por sus propias decisiones pecaminosas, y no por Dios determinando secretamente quién sería condenado antes de que el mundo fuera creado
Calvino hizo hincapié en la espiritualidad (o santificación) más que Lutero. Pero Calvino pensó que la santificación de los creyentes, o el crecimiento en la espiritualidad, vino por la voluntad y en el momento que Dios da la vivificación. Los creyentes podrían mortificar sus vidas, es decir vivir estilos de vida obedientes y austeros, ya que la voluntad de Dios les ayudaría a vivir vidas más decentes y ordenadas. 
Sin embargo, Wesley creyó que la Gracia de Dios ayuda activamente a las personas a ser más parecidas a Cristo. La Biblia llama repetidamente a los creyentes a ser Santos, y el Espíritu Santo les da gracia al ser completamente santificados. Como tal, la gente puede participar en disciplinas espirituales descritas en la Biblia y utilizadas a lo largo de la historia de la iglesia para ser más parecidas a Cristo. Aunque los Cristianos Protestantes son realistas en cuanto a los obstáculos a la vida santa debido al pecado y a la existencia humana finita, la mayoría tiene la esperanza de que sus decisiones marquen la diferencia -por la Gracia de Dios- y que contribuyan a su maduración espiritual, en vez de que sus decisiones no tengan algún papel.
Calvino tenía una teología bien desarrollada de la Iglesia, que implicaba la proclamación del mensaje evangélico de Jesús, junto con la administración correcta de los Sacramentos, frente al Sacramentalismo Católico Romano. También creía en la disciplina de la Iglesia y cómo los magistrados (o funcionarios) de los gobiernos deberían asociarse con las Iglesias para administrar la disciplina, incluyendo castigos civiles por falta de iglesia o falta de obediencia a la Biblia. La herejía era castigada por la muerte, administrada por magistrados gubernamentales.
Wesley vivió mucho más tarde que Calvino, y el contexto extremo de la Reforma ya no era tan peligroso para la vida. Sin embargo, Wesley experimentó la persecución religiosa, pero pensó que las relaciones de la iglesia debían ser más “católicas”, es decir, incluir a aquellos que creen en Jesús como su Salvador, pero que pueden diferir en asuntos teológicos y eclesiásticos. Así, Wesley exhortó a los creyentes a diferir por el lado de la bienvenida y la hospitalidad, en lugar de la caza de herejías y la exclusión civil.
Así como Calvino tenía una idea clara de la Iglesia, tenía una idea clara del ministerio. Debe incluir la predicación, los sacramentos y la enseñanza – especialmente por los pastores y los maestros. Calvino creía que otros papeles en la iglesia, por ejemplo, profetas, apóstoles y evangelistas, habían cesado (esto a veces se llama Cesacionismo). Desde la perspectiva de Calvino, el ministerio debe ser fuertemente invertido en los ministerios de predicación y enseñanza. Wesley vivió en un contexto histórico diferente, sin duda, y su énfasis estaba más en revivir la Iglesia que en reformarla. 
Como tal, Wesley enfatizó la evangelización – dentro y fuera de los edificios de la Iglesia, y el establecimiento de una elaborada red de servicios a mitad de semana. Estos servicios a mitad de semana (es decir, formas de conferencias cristianas) incluían Sociedades Metodistas, que funcionaban como mini-iglesias y reuniones de clase que también se reunían a mitad de semana, en aras de la responsabilidad de grupos pequeños. Para aquellos comprometidos con la vida santa, incluso grupos más pequeños del mismo género llamados bandas, se establecieron en apoyo de una mayor responsabilidad espiritual pastoral. Para darle liderazgo a esta red de conferencias cristianas, Wesley nombró ministros laicos, incluyendo mujeres y hombres, que estaba capacitando a los laicos de todo tipo para ministrar creativamente a las necesidades particulares.
Independientemente de los detalles teológicos que los cristianos afirman tener, los protestantes viven más como la manera práctica en la que Wesley ideó teológicamente la Salvación y la vida cristiana, en lugar de la manera sistemática que Calvino lo imaginó. 
Aunque Calvino y Wesley creyeron en la pecaminosidad de la humanidad y la necesidad de que Dios los salve a través de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, Wesley puso más énfasis en cómo Dios provee suficiente Gracia para que la gente responda genuina y fielmente al evangelio de salvación. Como tal, Wesley puso mucho más vigor en la persona y en la obra del Espíritu Santo, ayudando a la gente a crecer día a día en la fe, la esperanza y el amor.
Los puntos de vista de Wesley no eran nuevos, sino que restablecieron las visiones de la Gracia Preventiva y la elección humana, que la tradición teológica del Agustín tardío, Lutero y Calvino estigmatizó. Por el contrario, Wesley se posiciona con la mayoría de los Cristianos en la historia de la iglesia – pasado y presente – que afirman la condicionalidad de la Salvación por la Gracia, dependiendo de las decisiones que las personas toman para aceptar (o rechazar) el don de Dios de vida eterna.
Al igual que la tradición anglo-católica que Wesley heredó, creyó en la disponibilidad ilimitada de la Expiación de Jesús y en la Resistibilidad de la Gracia. Por supuesto, la Gracia de Dios siempre está disponible para los creyentes, lo que les da la seguridad de la salvación. Pero debido a la condicionalidad y alertas de la salvación expuestas por Dios en la Biblia, los creyentes deben permanecer fieles en su relación con Dios.
Escrito por : Don Thorsen

Consideraciones Sobre El Ayuno

No se puede negar que la satisfacción mata la voluntad y seda los instintos y que, por el contrario, el hambre agudiza el ingenio y los instintos: para ser buen cazador, hay que tener hambre. El ayuno provoca también un estado alterado de conciencia, en el que se disipa la espesa “niebla cerebral” de gente que nunca está totalmente despierta ni totalmente dormida.
Parece un sinsentido no complementar los periodos de gratificación con periodos de abstinencia. ¿Qué sentido tiene el placer sin el sufrimiento, la recompensa sin el sacrificio o la vida sin la muerte? ¿Acaso lo gratuito no está provocando la degeneración del ser humano? Bien anunciaba ya Oswald Spengler que uno de los motivos de la caída de Occidente sería “La búsqueda continua de gratificación y nulo autodominio”. 
Nuestros antepasados supieron conjugar ambos extremos. Tenían festividades de la alegría y de los sentidos, pero también tenían ocasiones de abstinencia y ascetismo, y ambos tipos de festividades actuaban como el polo negativo y positivo de un circuito perfecto, proporcionando la tensión necesaria para el desarrollo de la vida. Herederos de una fuerte carga espiritual, el cristianismo siempre propugnó el valor de la abstinencia y recogimiento como pilares fundamentales del crecimiento en gracia. Actualmente nos concentramos en la sobreestimulación sensorial, en los placeres fáciles y en saturar nuestros sentidos sin tregua, pero no se nos ocurre moderar esta tendencia, y desde luego no se nos ocurre equilibrar la balanza con una dosis equivalente de sacrificio. Cortarle el grifo al abdomen está fuera de cuestión, y el ascetismo es algo casi políticamente incorrecto. La última vez que promovi ayuno entre los míos se me llamo “Catolico”. La tendencia auto-indulgente y hedonista de nuestra civilización sólo significa que vendrá una época de sacrificios, privaciones y sufrimientos para compensar la balanza. Valdría ver, ¿cómo reaccionarían aquellos acostumbrados al placer ante la falta del plato caliente de comida? Recordemos a Esau, que por comida y tener el vientre lleno vendió su primogenitura. Y que el “comer y beber” serán sobreexplotados como fuente primordial de placer, ya nos lo advirtió el Señor, al referir que estarán “Comiendo y bebiendo” mientras las nubes grises se agolpan sobre sus cabezas. 
En un mundo de estímulos sensoriales desordenados que nos asaltan ferozmente, tanto el cuerpo como la mente rara vez obtienen un respiro. Incluso cuando dormimos, el aparato digestivo sigue funcionando, mientras que la mente sigue despierta en el mundo de los sueños. Al respecto, es revelador que el filósofo chino Chuang Tsé llamase “ayuno mental” a la meditación, ya que el ayuno viene a ser para el cuerpo lo que la meditación es para la mente: perseguir el vacío y la quietud para despertar el alma y darle un respiro al espíritu fue y es todavía en las comunidades Orientales algo muy natural. No así en la América rica donde la inmunda piara de Epicuro ha echado sus raíces. Y “Vaciar el Vientre” es dentro de la categorizacion espiritual, el elefante rosa en la sala. 

El ayuno no hace milagros, pero si crea la sustancia y abona al terreno de la fe. Aquel que ayuna medita, quien medita crece, y aquel que crece lo hace por la fe, tanto más entiende a su maestro y tanto más lo sigue. Aquel que ayuna crece, pues deja que el espíritu domine por encima de las pasiones, pues golpeada la carne y sin fuerzas, poco dominio tiene para dirigir. Quien ayuna entiende, pues descansado el cuerpo del duro trabajo del metabolismo, canaliza dicha fuerza al cerebro, quien habituado a recibir las sobras de la energía, recibe una carga suficiente para desarrollar fuertes trabajos intelectuales.
Por tanto, no es de extrañar que el ayuno fuese utilizado por muchas sociedades y civilizaciones como medio de penitencia o de curación, como método de iniciación, para honrar a un difunto, para celebrar acontecimientos astrales (solsticios, etc.) y hasta para evitar catástrofes naturales. No es cuestión complicada, el ayuno se trata de cortarle el grifo al vientre para que la bioelectricidad y la sangre del cuerpo puedan fluir hacia el cerebro y el resto de tejidos, vigorizando zonas que hasta entonces no habían recibido la suficiente atención. Antiguamente, quienes estaban dedicados a la religiosidad (cristianos y no cristianos) apreciaban esos efectos. Hoy, los pliegues de grasa, evidencia de nuestro desorden, no sólo ahogan todo exteriorizacion de una fe sana, sino que destruyen lentamente el templo que debiese ser tabernáculo y sacrificio de amor a las misericordias divinas. Y lo que debiese ser un noble decoro de la fe que profesamos se vuelve nuestro juicio. 

¿Entenderán esto los paganos y no los cristianos actuales? Pues ellos, en su ignorancia, y habituados a seguir sus supersticiones, se motivan a ayunar pues “No se puede entrar en un templo u honrar a una deidad con el vientre lleno de heces o el cuerpo cargado de toxinas”. 

“Quítale al hombre el plato, y después ve lo que hay en su corazón”. Diría aquel sabio loco (Jalil) y no hay que ser muy entendidos en dichos y frases para saber que Jalil tiene razón. El creyente de hoy, cuál bestia salvaje tiene miedo ayunar, pues sus instintos lo lastiman, lo llevan a pecar, elevan su ira, y le hacen comportarse de manera insospechadas. Y el ayuno, que debió haber servido para elevar su vida espiritual, viene a reflejar su triste decadencia. Aquel que nunca ha ayunado, conoce su cuerpo cuando lo hace, y debe entender que, la mente se ve resentida y aparecen cambios demasiado pronunciados de humor, depresiones, irritabilidad, confusión, vulnerabilidad cuando el estomago pierde el poder de dominar. 

Entendiéndo que mucha temeridad no me es lícita, y que alguien legítimamente pueda objetar sobre el tema pensando en que soy joven y no conozco lo suficiente para opinar, refiero a algunos sabios hombres (cristianos y no cristianos) que pueden servir como autoridad sobre lo que expongo, y así tal vez logren crear conciencia sobre ese bendito tema olvidado, el ayuno. 

“Ayuno constantemente para obtener mayor eficacia física y mental”.
(Platón).
“Comer cuando estás enfermo, es alimentar tu enfermedad”.
(Hipócrates).
“En vez de usar la medicina, ayuna hoy”.
(Plutarco).
“Cuando ayunamos, el demonio lo sabe, y se desagrada de ello pues el hombre aprende a sujetar su carne”.
(Tertuliano).
“Para prolongar tu vida, acorta tus comidas. La mejor de todas las medicinas es el ayuno”.
(Benjamin Franklin).
“Rechazar la comida y la bebida no da placer a la carne, ¡más cuanto hace regocijar nuestro espíritu”.
(Abraham Lincoln).
“Donde no hay ni ayuno ni oración, allí están los demonios”.
(Ireneo).
“Los humos ascendentes de la comida rica y abundante, cortan como una densa nube las iluminaciones del Espíritu Santo, que están infundidas en la mente”.
(Basilio el Grande).
“El ayuno es un método natural de curación. Cuando los animales o los salvajes están enfermos, ayunan”.
(Paramahansa Yogananda).
“Come menos para vivir más”.
(Frank Zane).
“…Ayunarán”. 
(Jesucristo).

El ayuno era parte fundamental del religioso y de la medicina clásica ¿cómo surgió entonces este desencanto, desinterés o indiferencia hacia el mismo? Con la llegada de la civilización tecnoindustrial y la mecanización de la vida. 

Todas las civilizaciones mesopotámicas contemplaban el ayuno en ocasiones rituales o como remedio medicinal. Los antiguos egipcios curaban la sífilis con ayuno y se exigía que los sacerdotes y sacerdotisas superasen cuarenta días de ayuno para ser aceptados, mientras que para ser iniciado en los cultos de Isis y Osiris se pedían siete días de abstinencia de comida. En la antigua Grecia, el ayuno era común como preparación antes de iniciarse en ciertos misterios, como los de Eleusis. Tanto Sócrates como Platón y Aristóteles ayunaban para aumentar su eficacia física y mental. Pitágoras ayunó durante 40 días, respirando de un modo determinado y concentrando su voluntad sobre determinados puntos corporales, antes de que le permitiesen entrar en la escuela de Diospolis en Egipto. Posteriormente, el mismo Pitágoras exigiría a sus alumnos 40 días de ayuno. Hipócrates y Galeno, dos de los padres fundadores de la medicina occidental, reconocieron los beneficios del ayuno para la salud. En Roma, el ayuno (jejunium) era una práctica común. Tésalo de Trales, el médico de Nerón, ayunaba frecuentemente, y el historiador y sacerdote Plutarco igualmente recomendaba: “En vez de usar la medicina, ayuna”. Tertuliano escribió un tratado sobre el ayuno en torno al año 200. Los maniqueos contemplaban siete días de ayuno al mes y hubo muchos grupos cristianos que practicaban prolongados ayunos, como los albigenses (o cátaros), cuyos ayunos demasiado frecuentes y prolongados les dotaban de un característico aspecto delgado y pálido. En el Oriente islámico, el célebre médico persa Avicena (Siglos X-XI) prescribía ayunos de hasta más de tres semanas. El suizo Paracelso (Siglo XVI), tercer padre de la medicina occidental, mencionaba que “El ayuno es el mayor remedio, el médico interior”.
Durante la Reforma, la mayor parte de protestantes mantuvieron días de ayuno o restricciones alimentarias en ciertas fechas. La única excepción a esta regla fueron movimientos particularmente fanáticos y rupturistas para con el pasado, como algunos grupos puritanos, que condenaron el ayuno. Tanto Catalina de Aragón como Felipe II observaban días de ayuno en fechas religiosas. La Iglesia Ortodoxa observa rigurosamente periodos de ayuno o restricciones alimentarias hasta nuestros días. 

CONCLUSION:

Ayuna, lapsos de 24 horas para personas medianamente sanas, no crearán ningún daño. Lapsos de 12 horas para aquellos que están enfermos y bajo prescripción médica. Lapsos de 6 a 8 horas para niños y principiantes. Enciérrate, medita y ora, el cuerpo es frágil, más el espíritu animoso. Aliméntate del pan bajado del cielo, rico alimento espiritual para los hambrientos. Pero lo más importante, no ayunes mañana, ni ayunes pasado ¡ayuna hoy!

De Reformador A Revolucionario

La division que no se buscaba

Uno puede distinguir en Lutero tres etapas que se van dando paulatinamente sin que al parecer él sea consciente de ello. Tenemos por ejemplo al monje agustino, prescrito en su claustro, maestro y doctor de teología, que polemiza y busca respuestas. Tenemos al reformador apasionado, que evoca la justicia y el amor a la verdad y a las Santas Escrituras, que pelea y promueve una renovación espiritual de la Iglesia. Pero tenemos al Lutero revolucionario, que persigue, manda matar, calumnia, maldice y se hace del poder haciendo todo lo que había criticado.
Los Reformadores (o más bien revolucionarios) no comenzaron su “Reforma” con un plan para establecer iglesias separadas. Su objetivo era sencillamente reformar toda la iglesia latina. En esto fracasaron, pues en cuanto tuvieron el poder, hicieron todo aquello que juzgaron.

Algunos han acusado a los Reformadores de estar dispuestos a dividir la iglesia porque tenían poco interés en la unidad visible, pero eso es falso. Todos los reformadores y todas las confesiones protestantes subrayaron  la unidad y la catolicidad de la iglesia. Lutero lamentó la “mutilación” del cuerpo de Cristo”

«Es de suma importancia que las generaciones futuras no se den cuenta de las divisiones que existen en este momento entre nosotros, porque nada puede ser más ridículo que nosotros, que nos vimos obligados a dividirnos de Roma, tuviéramos tan mal acuerdo entre nosotros que continuamos dividiéndonos». (Caps. 14 – 16 (1537), en el vol. 24 de el libro [Los Trabajos de Lutero], San Luis, Misuri: Concordia, 1961, p. 304.)

Por lo cual se debe entender que su evolución se fue dando paulatinamente. Como ha señalado Lee Palmer Wandel (La Reforma), “la fragmentación de la iglesia   fue penetrante, profunda y sin precedentes”. En 1500, la palabra “cristiano” era unívoca;  y todos sabían a quien se refería, para 1600,  había una variedad de definiciones de la palabra, y los cristianos de una clase no necesariamente  reconocían como cristianos a los de otras clases. En 1500, un cristiano podía viajar de un extremo a otro de Europa sin temor a la persecución; hacia el 1600, toda forma de cristianismo era ilegal en algún lugar de Europa y las persecuciones se daban de uno y otro lado, con matanzas y atropellos terribles. En 1500, la misa latina fue la liturgia de la iglesia en toda Europa occidental;  hacia 1600, se celebraron en Europa diversas liturgias eucarísticas diferentes y mutuamente exclusivas. Unos condenaban a otros y seguían modificando liturgias para hacer resurgir “más pureza”. Lutero, asombrado de esto, casi al final de sus días, escribió:

«Este no quiere oír de Bautismo, y aquel niega el sacramento, otro pone un mundo entre este y el último día. Algunos enseñan que Cristo no es Dios, algunos dicen esto, otros dicen eso; hay tantas sectas y credos como hay cabezas. Nunca un campesino es tan grosero como cuando tiene sueños y fantasías, él se considera inspirado por el Espíritu Santo y que debe ser un profeta.” De Wette III, 51 citado en el libro de O´Hare [Los Hechos sobre Lutero], p. 208.»

La división penetró en las familias y barrios, católicos cuyos hijos se casaban con protestantes fueron condenados y excluidos de las familias, desterrados y perseguidos. Las bodas protestantes no sacramentales consideraban a sus propios nietos como bastardos. Estas mutuas condenas, se elevaron todavía más, cuando en el Concilio de Trento se tomo una posición totalmente reaccionaria condenando y anatemizando todo lo que tuviera un tinte protestante. En el día de hoy, todo evangélico promedio, o “protestante” es totalmente “anti romano”.

¿Cómo pasó esto? ¿Cómo una Reforma sincera, legitima, comprometida con el evangelio, la catolicidad y la unidad rompió con la unidad de la iglesia occidental y la civilización europea?  La respuesta es sencilla: Por la transición de Lutero, de monje a Papa y de Reformador a Revolucionario. Si hubiésemos tenido un monje Reformador, la Iglesia hubiese tenido su reforma, pues no hubiese soportado mucho mas el poder del Espíritu que la llevaba a ello.

 Buenas Intenciones de Lutero

En su reciente artículo “Cómo falló la reforma”, Peter Leithart tiene razón al asumir que Lutero no tenía ninguna intención de conformar una Iglesia rival cuando publicó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo. Es más, ni siquiera estaba en discusión el tema de la justificación, antes bien, solo se discutía una reforma moral y de poder que estaba ahogando la vida espiritual de los creyentes. Sin embargo, hay que señalar que en los tres años transcurridos entre Wittenberg (octubre de 1517) y la dieta de Worms (ene. 1521) Lutero había cambiado mucho y muchas cosas sucedieron que cambiarían para siempre el mundo, entre ellas, inventos tecnológicos, pretensiones políticas, ansias de poder, intenciones maliciosas, etcétera. Todas estas cosas (buenas y malas) encontraron voz en Lutero que fue el catalizador de ellas. Fue tanto el ardor de aquel momento que las 95 tesis de Lutero se extendieron por Alemania en dos semanas y en toda Europa ¡en dos meses! sin duda el terreno estaba listo para una Reforma.

La Reforma no debe ser simplistamente reducida a meras consideraciones teológicas. (Como lo hacen la mayoría de idealistas); la lujuria política por el poder y la independencia de los príncipes y soberanos fue una presencia creciente en todo el mundo socio-político de Europa en el momento que la Reforma estalló. En su   excelente libro, roca y arena , el teólogo Josías Trenham sugiere que sin la cooperación de los príncipes Martín solo hubiese sido una llama que rápidamente se hubiese disipado. Sin duda, Martin era un Reformador, pero los príncipes eran revolucionarios que vieron en este hartazgo, la oportunidad de hacerse con el poder, y lo lograron. (Trenham, página 8)

Hablando fuera de la burbuja

Para poder comprender las implicaciones no solo teológicas, sino sociales de la Reforma, es necesario renunciar a las gafas idealistas que con tanta frecuencia nos impiden ver el registro de los hechos con objetividad y mesura. Hoy, a casi 500 años de aquel evento Europa sigue dividida, nunca se recuperó. La mayoría de las Iglesia protestantes han abrazado la teología liberal, han propuesto apertura a la homosexualidad, han ordenado obispos y obispas homosexuales, etc. Hoy, existen más de 30.000 denominaciones evangélicas, hijas del protestantismo, que sin pies ni cabeza surgen y desaparecen, con todo tipo de innovaciones, no solo teológicas, sino morales. La superstición ha creado cultura, y lo que hoy llamamos “evangélico” es en el mejor de los casos, comunidades heterodoxas, sin un entendimiento claro de lo que es la Iglesia. Grupos reaccionarios como los “neo calvinistas” han intentado hacer su parte, y promueven una nueva “reforma” pero la división es parte de nuestro vivir, pues tan pronto como un calvinista se levante, se levantara un arminiano y cuando un creacionista hable, lo hará un continuista. etc.

¿Por qué sucedió esto? Los reformadores eventualmente convirtieron sus considerables poderes retóricos no solo contra cada uno de ellos volviéndose enemigos teológicos, sino contra todo el cristianismo, sentando un cambio de paradigma sin precedentes, creando polos rígidos y tratando cada disputa como una guerra cósmica de luz y  oscuridad, verdad y error. Los reformadores se convirtieron en revolucionarios.

Ejemplos:

Los católicos sostienen la “Inefabilidad papal ex cátedra” que es una “Asistencia Divina” con la que cuenta el “sumo pontífice” cuando se propone definir algo como “revelado o certero”.  Así, el “Sumo pontífice” debe ser creído en sus declaraciones de cátedra y nunca cuestionado, cuestionarlo implica la ex-comunión del que lo hace. Lutero pronto asumió dicha postura, y cuando le cuestionaron algunas de sus creencias, el dijo:

“Mi palabra es la palabra de Cristo; mi boca es la boca de Cristo, quien juzgue mi doctrina sea anatema, ni los ángeles pueden juzgarla, yo Martín Lutero” (O’Hare PF. Los hechos acerca de Lutero, 1916-1987, reimpresión, pp. 203-204)”.

 

Roma considerándose la “Iglesia Verdadera” se sintió convenientemente con total autoridad de dejar los libros deuterocanonicos que los Judíos desecharon en el Concilio de Jamnia porque estos libros aprueban sin lugar a dudas muchas de las practicas que ellos establecieron como dogmas. Estas adiciones, Roma alega poder hacerlas por su sola autoridad: Lutero al parecer pronto se dio cuenta cuán importante es tener el poder de hacer adiciones a los textos y fundar dogmas que respalden nuestras creencias. De manera que al “Justificados por la fe” Lutero le añadió el “sola” para hacer una contraposición a Roma. Lutero dijo: “Justificados pues por la sola fe” y cuando se le cuestiono porque hacia esto, el contesto:

“Ustedes me dicen cuán gran alboroto están haciendo los Papistas porque la palabra “sola” no está en el texto de Pablo… díganle justamente a ellos: ‘El Dr. Martín Lutero hará así’,…yo haré así, y ordenaré que sea así, y mi voluntad es suficiente razón. Yo sé muy bien que la palabra ‘sola’ no está ni en el texto latino ni en el griego”. (Stoddard J. Reconstruyendo una Fe Perdida. 1922, pp. 101-102; ver también Luther A. Amic. Discusión, 1, 127)

Luego también dijo:

“Hay que distinguir entre libros y libros. Los mejores son el evangelio de S. Juan y las epístolas de S. Pablo, especialmente la de los Romanos, los Gálatas y los Efesios, y la 1ª epístola de S. Pedro, estos son los libros que te manifiestan a Cristo y te enseñan todo lo que necesitas para la salvación; aunque no conozcas ningún otro libro. La epístola de Santiago, delante de éstas, no es más que paja, pues no presenta ningún carácter evangélico” Prólogo del Nuevo Testamento de 1546 (Babel VI, 10)

¿Porque le molestaba tanto? porque tenían “doctrina católica” decía él. (Chesterton, Ortodoxia pg. 128)

-La Iglesia católica, constantemente le dio valor a la persecución de los insurrectos y divisores; llegando a institucionalizar la persecución como un medio necesario para la homogeneidad del pensamiento. La vio como necesaria y buena, aprobada por Dios. Martín mismo había sido testigo de esa persecución cuando se expidió la bula papal “Ex surge Domine” para capturarlo. Sin embargo, cuando obtuvo el poder, se opuso a las revueltas campesinas y dijo:

«Al sedicioso hay que abatirlo, estrangularlo y matarlo privada o públicamente, pues nada hay más venenoso, perjudicial y diabólico que ellos, de igual manera que hay que matar a un perro rabioso, porque, si no acabas con él, acabará él contigo y con todo el país». (Contra las hordas rapaces y homicidas de los campesinos (1525).

Su amigo Calvino, el dictador de Ginebra, al cual los calvinistas canonizaron y defienden con sangre y espada, dijo siete años antes de la detención de Servet:

“Si él (Servet) viene a Ginebra, nunca lo dejaré salir con vida. Si mi autoridad tiene peso así será”. (Schaff- Herzog Encyclopedia of religious Knowledge; Baker Book House 1950 Pg. 371.)

Lutero también deseaba la muerte de los “Perros anabaptistas” de los “Niños retardados” de los “profetas de Zwickau” de las “prostitutas venenosas franceses” del “asno papa” al cual deseaba “clavarle la lengua en una puerta” y por ultimo de “Niños estúpidos” el cual decía debíamos “enviárselos de vuelta a Dios”. Todo un personaje sin duda. Ellos se convirtieron en revolucionarios.

 

El primer fracaso del protestantismo

Tan pronto como la Iglesia fue dividida, los Reformadores se vieron envuelto en varias controversias sobre cómo interpretar las Escrituras, la mayor de estas [controversias] tuvo lugar en el Coloquio de Marburgo en 1529.  Esta reunión oficial fue diseñada para unificar las diferencias de los teólogos protestantes y crear una iglesia unificada,  pero en su lugar sirvió para expresan las divisiones más profundas entre Lutero y el reformador suizo Ulrico Zwinglio en el tema de la eucaristía. Lutero pensó que su enseñanza sobre la consubstanciación era la clara enseñanza de la Escritura, y no podía entender por qué Zwinglio estaba siendo tan  desobediente a la “clara enseñanza de la Escritura”. Aquella reunión termino con Lutero golpeando la mesa enojado y gritando “Hoc est corpus meum” (esto es mi cuerpo).

Este Coloquio quedará para la posteridad como la evidencia de que no puede existir una unidad dentro del protestantismo. La controversia eucarística reveló la mayor debilidad del protestantismo, su dogma  “sola escritura”, y demostró el absurdo de cualquier dependencia de la razón para establecer doctrinas comunes. Después de esa reunión, Lutero se sintió profundamente triste, y Dijo: «Antes de tener contacto  con los fanáticos, preferiría beber de la copa con el Papa”. Al final de sus días escribió:

«Los nobles, los citadinos, los campesinos, todos entienden el Evangelio mejor que San Pablo y yo; ellos ahora son sabios y se consideran más conocedores que todos los ministros.»Walch XIV, 1360 citado en el libro de O´Hare, ibid, p. 209.

¡Por supuesto! No se podía hacer converger a nadie hacia ningún punto cardinal, todos ahora tenían el derecho de interpretar y usar su razón para llegar a conclusiones teológicas. Voltea a ver un momento a tú al derredor, más de 30.000 denominaciones, y todas diciendo que la Biblia es su guía. ¿No te preocupa esto?

Tiempo después, otros líderes protestantes como Carlstadt, Zwingli, Oecolampadius en Basilea y Bucer en Estrasburgo desautorizaron y reprobaron la enseñanza de Lutero sobre los sacramentos y el gobierno de la Iglesia. Tiempo después, los anabaptistas condenaban a Lutero y Zwinglio, y así sucesivamente. ¿Dónde está la realidad de la sola escritura y  la perspicuidad de la Escritura si incluso aquellos vinculados por la facultad, la amistad, la política y la fe  no pudieron ponerse de acuerdo sobre el significado del acto central de culto cristiano?

El fracaso en Marburgo  se debe a la incapacidad del dogma sola escritura para generar una comprensión unificada de la interpretación de ella. Existen más de 69 confesiones y credos protestantes, y en alguna medida siguen haciendo lo mismo, el calvinista condena al arminiano (sino de Dort) el arminiano condena al calvinista, surgen entonces los amyraldianos, y luego los molinistas, y entre ellos surgen pentecostales calvinistas, y reformados bautistas. etc, etc.

 

CONCLUSION

Lutero tenía razón, debemos reformar la Iglesia, con humildad, con un corazón ardiente y sencillo debemos promover una renovación espiritual, y esto debe empezar aborreciendo el cisma de las más de 30.000 denominaciones, debemos rechazar ese legado y empezar desde cero creando vínculos sinceros con la historia y con todo lo bueno de ella.

Señor ten piedad de nosotros, no inculpes a tu heredad el pecado de nuestros padres.

 

-Edgar Pacheco.