
Análisis apologético
Las MENTIRAS de RICHBELL MELENDEZ
SIGUE MINTIENDO — Las mentiras de una SERPIENTE:
1. El problema
Durante años se le pidió a Richbell Meléndez que entregara la supuesta cita de Tomás de Aquino donde, según él, el Aquinate afirmaba la Inmaculada Concepción de María. Después de cuatro años, por fin mostró su “prueba” y es sumamente vergonzoso que este señor se llame apologista, es lo mas bajo, sucio y vil que puede existir dentro del mundo de la defensa de la fe católica. Pero para que no se me tenga por mentiroso, acá se puede ver su “respuesta” (https://www.youtube.com/watch?v=zypJEuMBOLc)
La tesis de Meléndez puede resumirse así:
“La cita viene de San Juan Eudes, es una paráfrasis válida, y aparece en ediciones antiguas como 1529, 1532 y 1541. Por tanto, ustedes no supieron buscar.”
La respuesta es simple:
No. Una paráfrasis de una lectura tardía no prueba el pensamiento de Tomás. Y si testigos anteriores a 1529 no traen la frase, entonces no estamos ante una ‘supresión moderna’, sino ante un injerto posterior.
Eso, en crítica textual, no es difícil. Lo difícil, aparentemente, es admitirlo.
2. Lo que Meléndez dice:
A los 0:22–0:56, Meléndez admite que su primera fuente NO FUE UN MANUSCRITO MEDIEVAL DE TOMÁS, NI UNA EDICIÓN CRÍTICA, NI UN CÓDICE PRIMARIO, SINO SAN JUAN EUDES, en La infancia admirable de la santísima Madre de Dios, tomo V. Dice:
“Pues viene de este libro, La infancia admirable de la santísima madre de Dios. Tomo cinco… la primera referencia que yo encontré sobre esta cita fue en este libro. Es este libro quien da esa cita o la paráfrasis.”
A los 1:38–1:50, presenta la famosa “cita”:
“Todos los hijos de Adán son concebidos en pecado, con excepción de la muy pura y digna Virgen María, quien fue enteramente preservada de todo pecado original y venial.”
Y a los 3:41–4:00, intenta cubrirse:
“Yo no inventé la cita, lo que hice fue citar a San Juan Eudes… Además, hay que entender que la cita es una paráfrasis… del texto auténtico del Aquinate.”
La palabra clave es paráfrasis. Viejo truco. Mala ejecución.
3. Primera falacia: confundir “paráfrasis válida” con “texto auténtico”
Meléndez se refugia en una obviedad metodológica: las citas pueden ser textuales o parafraseadas. A los 4:59–6:38, insiste:
“Una cita es la idea que se extrae de un documento de manera textual o parafraseada… Tú puedes citar un texto de un autor, en este caso de Santo Tomás de Aquino, en forma de paráfrase… se conoce formalmente como cita no textual o indirecta.”
Respuesta:
Nadie niega que existan paráfrasis. Eso lo sabe cualquier estudiante que haya sobrevivido a una bibliografía básica. El problema no es si una paráfrasis puede existir. El problema es si esta paráfrasis representa el pensamiento real de Tomás.
Una paráfrasis académica debe cumplir tres condiciones mínimas:
1. debe basarse en un texto auténtico;
2. debe conservar el sentido del autor;
3. debe no introducir en el autor una tesis que el autor niega en otro lugar.
La paráfrasis de Juan Eudes falla precisamente ahí. Convierte una lectura textual disputada en una afirmación dogmática maximalista: “María fue enteramente preservada de todo pecado original y venial”. Pero Tomás, en su obra doctrinal más segura, dice otra cosa: que la Virgen contrajo pecado original y fue limpiada antes de nacer.
Así que no estamos ante “Pacheco no sabe qué es una paráfrasis”. Estamos ante algo más básico:
Meléndez no sabe —o finge no saber— que una paráfrasis puede ser formalmente válida y materialmente falsa.
Se puede parafrasear. Claro. También se puede parafrasear mal. Y eso fue exactamente lo que hizo su fuente.
4. Segunda falacia: llamar “manuscritos” a ediciones impresas
Meléndez muestra ediciones de 1529, 1532 y 1541, y luego concluye, a los 31:09–32:04:
“Tres manuscritos, Cristian, donde aparece la expresión… Esta es una paráfrase de lo que dice el texto en latín. Entonces, mostré tres manuscritos donde aparece el texto.”
No. No mostró tres manuscritos. Mostró ediciones impresas.
Una edición impresa de 1529 no es un manuscrito. Una edición impresa de 1532 no es un manuscrito. Una edición impresa de 1541 no es un manuscrito. Esto no es una sutileza académica: es la diferencia elemental entre un testigo manuscrito y una impresión humanista o postmedieval.
El problema es grave porque Meléndez pretende posar como si estuviera haciendo crítica textual, pero confunde categorías básicas. Es como entrar a una sala de cirugía con una cuchara y decir: “tranquilos, traje instrumental”.
En crítica textual, una edición impresa tardía puede preservar una lectura antigua, sí. Pero también puede contener correcciones, glosas, interpolaciones o contaminaciones. Por eso no basta con decir: “aparece en una edición de 1529”. Hay que probar genealogía textual, antigüedad del testigo base, coherencia interna y relación con otros testigos.
Meléndez no hizo eso. Solo encontró impresos tardíos que le gustaban y les puso “manuscritos”.
5. Tercera falacia: “las ediciones modernas suprimieron la frase”
A los 19:13–20:07, Meléndez cita el Dictamen sobre la Inmaculada Concepción de María Santísima y dice que la lectura favorable a la Inmaculada:
“Lee la edición de París de 1541… Las últimas expresiones que favorecen manifiestamente la concepción inmaculada… fueron suprimidas en las modernas ediciones y principalmente en la de Venecia de 1593.”
Este es el centro de su defensa: no hubo añadido; hubo supresión.
Pero aquí aparece la prueba que lo arruina.
Existen testigos impresos anteriores a 1529. Biblissima registra ediciones del comentario de Tomás a las epístolas paulinas en Bolonia 1481, Basilea 1495 y Venecia 1498. Biblissima lista explícitamente la edición de Bolonia de 1481, la de Basilea de 1495 y la veneciana de 1498 entre las ediciones antiguas de los Commentaria in omnes Epistolas sancti Pauli. (Biblissima)
La Biblioteca Universitaria de Génova identifica la edición de Bolonia como:
Commentaria in omnes epistolas Sancti Pauli. Ed: Petrus Bergomensis
Autor: Thomas Aquinas
Publicación: Bologna, 1481. (Biblioteca Universitaria)
Y la Universidad de Salamanca registra la edición de Basilea de 1495 como:
Commentaria in omnes epistolas Sancti Pauli
Tomás de Aquino; Petrus de Bergamo; Basilea, Michael Furter, 16 de octubre de 1495. (Gredos)
La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes también registra la reproducción del ejemplar de Granada de la edición de Basilea de 1495, con publicación original en Basilea por Michael Furter, a expensas de Wolfgang Lachner. (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)
Ahora la pregunta incómoda:
Si el injerto no aparece en testigos anteriores a 1529, ¿cómo puede Meléndez hablar de “supresión moderna”?
No se puede.
La tesis de Meléndez sería plausible si los testigos más antiguos conservaran la frase y los posteriores la eliminaran. Pero si los testigos anteriores ya no la traen, entonces la explicación natural no es “la suprimieron”. La explicación natural es:
La frase fue añadida en una rama posterior de la tradición impresa. Así funciona la crítica textual, lo siento.
6. La prueba visual: el testigo anterior no tiene el injerto
La imagen aportada muestra el pasaje de Gálatas 3, lección 6, en un testigo antiguo anterior al bloque 1529–1541 que usa Meléndez. En el texto latino visible aparece la secuencia doctrinal decisiva:
mulierem autem ex omnibus non inveni quae a peccato omnino immunis esset ad minus originali vel veniali
Es decir:
“Pero entre todas las mujeres no hallé una que fuese completamente inmune de pecado, al menos original o venial.”
Y no aparece la famosa excepción:
excepta / excipitur purissima… dignissima Virgo Maria
En otras palabras: el texto corre sin la cláusula mariana.
La imagen muestra precisamente el punto decisivo del argumento. No es un tratado protestante. No es una página moderna. No es ChatGPT. Es un testigo antiguo del comentario a Gálatas 3, lección 6, y la supuesta “cita” no está allí.
Meléndez quería “manuscritos antiguos”. Bien. Cuando aparece un testigo anterior a los que él mostró, y no trae su frase, de pronto la crítica textual deja de ser tan divertida.
7. El texto crítico de Tomás no trae la frase
El Corpus Thomisticum presenta la Super Epistolam B. Pauli ad Galatas lectura según el texto de Turín de 1953, reconocido por Enrique Alarcón. En su encabezado, el sitio indica que se trata del texto editado en Turín 1953 y revisado por Alarcón. (Corpus Thomisticum)
En Gálatas 3, lección 6, el texto dice:
Virum de mille unum reperi, scilicet Christum, qui esset sine omni peccato, mulierem autem ex omnibus non inveni, quae omnino a peccato immunis esset, ad minus originali, vel veniali.
Traducción:
“De mil hallé un varón, es decir, Cristo, que fuese sin todo pecado; pero entre todas las mujeres no hallé una que fuese completamente inmune de pecado, al menos original o venial.”
Ese es el texto crítico estándar. No trae la excepción mariana. No dice “excepto María”. No dice “salvo la Virgen”. No dice “María fue preservada del pecado original”. Dice lo contrario: Cristo es el único sin todo pecado, y no se halla mujer alguna inmune de pecado, al menos original o venial. (Corpus Thomisticum)
Aquí no hay misterio. El texto de Tomás, tal como lo conserva el Corpus Thomisticum, no solo no apoya a Meléndez; lo contradice.
8. La Summa Theologiae cierra la puerta
Supongamos, por un momento, que Meléndez lograra probar que una rama textual trae la excepción mariana. Todavía tendría un problema mayor: la doctrina explícita de Tomás en la Summa Theologiae.
En Summa Theologiae III, q. 27, a. 2, Tomás pregunta si la Virgen fue santificada antes de la animación. Su respuesta es negativa. La razón es cristológica: si María nunca hubiera incurrido en la mancha del pecado original, no habría necesitado redención, y eso disminuiría la dignidad de Cristo como Salvador universal.
Tomás dice:
Si nunquam anima beatae virginis fuisset contagio originalis peccati inquinata, hoc derogaret dignitati Christi…
Traducción:
“Si el alma de la bienaventurada Virgen nunca hubiera sido manchada por el contagio del pecado original, esto derogaría la dignidad de Cristo…”
Y luego remata:
Sed beata virgo contraxit quidem originale peccatum, sed ab eo fuit mundata antequam ex utero nasceretur.
Traducción:
“Pero la bienaventurada Virgen ciertamente contrajo pecado original, aunque fue limpiada de él antes de nacer del vientre.” (Aquinas)
No hay forma honesta de hacer que eso signifique Inmaculada Concepción.
Roma define la Inmaculada Concepción como la doctrina según la cual María, en el primer momento de su concepción, fue preservada de toda mancha de pecado original. Pío XII, resumiendo la definición de Ineffabilis Deus, dice que María fue preservada de toda mancha de pecado original “at the first moment of her conception”. (Vaticano)
Entonces la contradicción es formal:
| Dogma romano | Tomás de Aquino |
|---|---|
| María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción. | María contrajo pecado original y fue limpiada antes de nacer. |
Esto no es compatible. No es “tensión”. No es “matiz”. Es contradicción directa.
9. Respuestas a sus frases clave
Frase 1 — 0:42–0:56
“La primera referencia que yo encontré sobre esta cita fue en este libro… es este libro quien da esa cita o la paráfrasis.”
Respuesta:
Exactamente. Tu primera fuente no es Tomás. Es Juan Eudes. Un autor devocional posterior, interesado en defender la piedad mariana, no decide el texto auténtico del Aquinate. Sirve como testimonio de recepción tardía, no como prueba primaria.
Usar a Juan Eudes para corregir a Tomás es como usar una estampita para reconstruir un códice. Devoto, quizá. Académico, no.
Frase 2 — 1:38–1:50
“Todos los hijos de Adán son concebidos en pecado, con excepción de la muy pura y digna Virgen María…”
Respuesta:
Esa frase no es la doctrina segura de Tomás. Es una paráfrasis de una lectura textual disputada. Y además es teológicamente incompatible con la Summa, donde Tomás dice que María contrajo pecado original.
La paráfrasis convierte a Tomás en escotista antes de Escoto. Bonito milagro retroactivo. Lástima que el texto de Tomás no coopera.
Frase 3 — 5:09–6:38
“Una cita es la idea que se extrae de un documento de manera textual o parafraseada… Tú puedes citar un texto de un autor… en forma de paráfrase.”
Respuesta:
Sí, Meléndez. Las paráfrasis existen. También existen las malas paráfrasis. También existen las paráfrasis de interpolaciones. También existen las paráfrasis apologéticas que hacen decir al autor lo que el autor no dijo.
El punto no es si una cita puede ser indirecta. El punto es si tu cita indirecta representa a Tomás. Y no lo hace.
Te escondiste detrás de una clase de metodología básica para evitar la pregunta textual decisiva.
Frase 4 — 16:32–16:41
“Parece que no sabía lo que es la crítica textual… tienes que ir a los manuscritos antiguos.”
Respuesta:
Correcto: hay que ir a los testigos antiguos. Y cuando vamos a los testigos anteriores a 1529, la frase no aparece.
La ironía es espléndida: Meléndez invoca crítica textual, pero llama “manuscritos” a ediciones impresas de 1529, 1532 y 1541. Luego aparece un testigo anterior y sin el injerto, y su castillo se queda sin cimientos.
Frase 5 — 19:22–19:41
“Las últimas expresiones que favorecen manifiestamente la concepción inmaculada… fueron suprimidas en las modernas ediciones…”
Respuesta:
Eso es una afirmación apologética, no una demostración.
Para probar supresión tendría que presentar manuscritos anteriores, claramente identificados, con biblioteca, signatura, folio, datación, lectura exacta y relación genealógica. Pero lo que tenemos es otra cosa: testigos impresos anteriores a 1529 que no traen la cláusula mariana.
No puedes llamar “supresión moderna” a una ausencia documentada antes de tus testigos favoritos.
La frase correcta no es:
“Las ediciones modernas lo suprimieron.”
La frase correcta es:
“Algunas ediciones posteriores lo añadieron.”
Frase 6 — 27:19–28:14
“Aquí está el texto que Cristian no conseguía… aquí está la expresión…”
Respuesta:
No, ahí está una lectura impresa tardía. Que aparezca en una edición de 1529 no la convierte automáticamente en auténtica. Si ese criterio fuera suficiente, toda glosa marginal que entró al cuerpo del texto sería palabra del autor.
La crítica textual no consiste en encontrar el testigo que dice lo que uno quiere. Consiste en explicar por qué ese testigo debe preferirse frente a otros. Y Meléndez no explica eso. Solo señala la frase, sonríe, y espera que la audiencia confunda “encontré algo” con “probé algo”.
Frase 7 — 31:09–31:14
“Tres manuscritos, Cristian, donde aparece la expresión.”
Respuesta:
No son tres manuscritos. Son tres impresos. Repetir “manuscritos” no los convierte en manuscritos, del mismo modo que llamar “catedral” a un garaje no produce vitrales.
Este error no es menor. Si vas a acusar a otros de ignorar crítica textual, por lo menos aprende la diferencia entre manuscrito y edición impresa. No es una exigencia cruel. Es el piso mínimo.
10. La cronología destruye su tesis
La secuencia es devastadora:
1. Tomás muere en 1274.
2. El testigo impreso de Bolonia de 1481 es anterior a las ediciones usadas por Meléndez. Biblissima y la Biblioteca Universitaria de Génova registran esa edición como Commentaria in omnes epistolas Sancti Pauli, editada por Petrus Bergomensis, Bolonia, 1481. (Biblioteca Universitaria)
3. Biblissima también registra ediciones anteriores a 1529: Basilea 1495 y Venecia 1498. (Biblissima)
4. El texto crítico del Corpus Thomisticum no contiene la excepción mariana y dice que no se halló mujer inmune de todo pecado, al menos original o venial. (Corpus Thomisticum)
5. La Summa Theologiae afirma que María contrajo pecado original y fue limpiada antes de nacer. (Aquinas)
6. La definición romana exige preservación desde el primer momento de la concepción. (Vaticano)
Conclusión:
Meléndez no tiene a Tomás. Tiene una lectura tardía contra Tomás. Melendez es una serpiente astuta.
11. El argumento definitivo
Formalicemos:
Premisa 1: La Inmaculada Concepción romana enseña que María fue preservada de toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción. (Vaticano)
Premisa 2: Tomás enseña en Summa Theologiae III, q. 27, a. 2, que María contrajo pecado original y fue limpiada antes de nacer. (Aquinas)
Premisa 3: El texto crítico de Tomás en Gálatas 3, lección 6, no contiene la excepción mariana, sino que afirma que no se halló mujer inmune de pecado, al menos original o venial. (Corpus Thomisticum)
Premisa 4: Existen testigos impresos anteriores a 1529 registrados por catálogos académicos, incluyendo Bolonia 1481, Basilea 1495 y Venecia 1498. (Biblioteca Universitaria)
Conclusión:
La lectura mariana usada por Meléndez no prueba que Tomás enseñara la Inmaculada Concepción. Al contrario, la evidencia textual y doctrinal indica que esa cláusula es una adición posterior o, como mínimo, una lectura secundaria incompatible con el pensamiento seguro del Aquinate.
Sigue mintiendo.
En la apologética papista es común ver que, primero se inventa la certeza, luego se busca el documento, y cuando el documento no alcanza, lo llama “tradición textual”.
Tomás no dijo lo que Meléndez necesita, punto. Melendez es una serpiente rastrera. Fin.
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