“Sola Fide” en los Padres Primitivos: Una respuesta a Michael Horton

“El “Sola Fide” en los Padres Primitivos: una respuesta a Michael Horton”

El pastor Michael Horton es un destacado líder entre los cristianos reformados. Su posición es que la ortodoxia oriental y la fe reformada son  incompatibles, porque la Reforma es el cedazo de todo lo malo de la Iglesia institucionalizada, y la Ortodoxia, junto con el legado patrístico, están en menor o mayor grado contaminados.
En su escrito: “Tres puntos de vista sobre la ortodoxia oriental y el evangelicalismo” (http://www.zondervan.com/three-views-on-eastern-orthodoxy-and-evangelicalism) Horton asegura que la Otodoxia es un alejamiento de la fe genuina rescatada en la Reforma Protestante.

Horton divide su ensayo en dos partes: Creencias centrales; Rango de Acuerdos y Rango de Desacuerdos.

  1. Justificación por la fe

El Pastor Horton identifica la diferencia central para ser principio material del protestantismo en: la justificación por gracia mediante la sola fe en Cristo, (p 128)

Para Horton el principio de sola fide es tan importante que cualquier moderación de este principio es equivalente a la apostasía. El escribe:

“Cualquier punto de vista que niega que la única base para la aceptación divina de los pecadores es la justicia de Cristo y que el único medio de recibir esa justicia es la imputación mediante la fe sin obras es una negación del evangelio (p 137;. énfasis añadido).

La respuesta ortodoxa a la posición de Horton es de cuatro tipos: (1) afirmamos la justificación por la fe, (2) negamos la justificación por la fe sola (sola fide), (3) desde el punto de vista histórico la Sola fide es una novedad doctrinal, algo nunca enseñado por los Padres de la Iglesia, y (4) al hacer la sola fide la prueba de fuego del Evangelio, ha introducido un elemento de división en el cristianismo.

La Afirmación Ortodoxa de la justificación por la fe

La Confesión de Dositeo (1672) representa la respuesta oficial de la Iglesia ortodoxa a la teología reformada.  En ella encontramos amplias pruebas de la creencia de la Iglesia Ortodoxa en la justificación por medio de la fe en Cristo. El Decreto VIII contiene una descripción de la muerte salvífica de Cristo en la Cruz que cualquier Evangélico asentiría y afirmaría. Dice así:

“Creemos que nuestro Señor Jesucristo es el único mediador, que se ha dado en rescate por el mundo. Haciendo una reconciliación entre Dios y el hombre por medio de su propia sangre. Él es nuestro abogado y la propiciación por nuestros pecados. ( Leith pp. 490-491).

Que la Iglesia Ortodoxa enseña la justificación por la fe es algo muy claro. En el Decreto IX dice:

“No creemos que nadie sea salvo sin fe.  Y por fe entendemos la noción correcta acerca de Dios y de las cosas divinas, la cual, trabajando por amor, es decir, observando los mandamientos divinos, nos justifica con Cristo; y sin esta fe, que obra por el amor, es imposible agradar a Dios (Leith p. 491).

El rechazo de la Iglesia Ortodoxa del dogma “Sola Fe”

La Confesión de Dositeo también deja claro, que la “Sola Fide” no puede formar parte del legado histórico doctrinal de la Iglesia:

“Creemos que un hombre no puede ser justificado por la fe sola, sino por la fe que obra a través del amor” (Decreto XIII, Leith p. 496-497).

Esto es consistente con la Escritura.  En ninguna parte la Escritura enseña la justificación por la “fe sola”. Enseña la justificación por la fe, más no una fe abstracta, sino trabada en buenas obras. El único lugar en las Escrituras que tiene la frase: “la fe” (πιστεως μονον) es Santiago 2:24, o su equivalente: “la fe sin obras” (η Πιστις Χωρις Των εργων) en Santiago 2:20 o 2:26, o “fe sola” (η πιστις Καθ εαυτην) en Santiago 2:17.

La Epístola de Santiago es muy pertinente a la controversia sola fide porque habla directamente sobre la cuestión, diciendo: Porque la fe de Dios sin obras es “muerta” (2:17), “inútil” (2:20), o “como un cuerpo sin espíritu” (2:26).

Cuando leemos a Romanos y a Gálatas, debemos tener en cuenta que en la mayoría de los casos que se habla de las “obras” se refieren a las buenas acciones ordenadas por la Torá Judía. Pablo no se refería a buenas obras que nos ganaran mérito ante Dios; Esta comprensión medieval de las buenas acciones es ajena al cristianismo del primer siglo.   Cuando Pablo escribió acerca de la rectitud en Romanos y Gálatas, él tenía en mente la justicia de la alianza. La Iglesia Ortodoxa ofrece la siguiente explicación:

“Justificados por la fe en Dios, es ser llevados a una relación nueva, en un pacto con él.  Mientras Israel estaba bajo el antiguo pacto, en el cual la salvación vino a través de la fe como revelada en la ley, la Iglesia está bajo el nuevo pacto.  La salvación viene a través de la fe en Cristo, que cumple la ley.   ( “Justificación por la fe” en el   Estudio de la Biblia ortodoxa, p. 1259)

El significado etimologico de “justicia” es “relación correcta”. El principal problema que enfrentaba la Iglesia primitiva era si se podía tener una “relación correcta” con Dios aparte de la Torá Judía. En otras palabras, ¿podrían los gentiles tener una relación o un pacto correcto, justo sobre la base de la fe en Jesús como el Cristo?   Los judaizantes respondieron negativamente; Pablo respondió afirmativamente.

Esto es lo que enseñaban los Padres, por ejemplo, vemos lo que afirma Hipolito de Roma:

Y de igual manera, los gentiles por la fe en Cristo, preparan para ellos la vida eterna a través de buenas obras  (San Hipólito, Comentarios sobre proverbios
Traducido desde Commentary on Proverbs; ANF, Vol. V, 174

http://www.ccel.org/print/schaff/anf05/iii.iv.i.vi.i)

O Este comentario alusivo a la fe de Orígenes:

Que nadie piense que alguien que tiene fe suficiente para estar justificado y tener gloria ante Dios, puede al mismo tiempo tener maldad viviendo en él. Porque la fe no puede coexistir con la incredulidad, ni la justicia con la maldad, como la luz y las tinieblas no pueden vivir juntas. Es necesario tener fe, y actuar en consecuencia a ella”. (Orígenes, Comentario sobre Romanos 4:2
Traducida desde Commentary on Romans [4:2]; Bray, 109-110 The Church Fathers, Dave Armstrong, pág. 137)

La “Sola Fide” desde un punto de vista histórico

Probablemente lo que molesta más a Horton como a muchos evangelicos y protestantes, es que no hay evidencia histórica que admita esa suposición. (sola fe)  La justificación no era una cuestión teológica en la tradición pre-agustiniana (McGrath 1986a: 19).   Alister McGrath en su magistral obra Iustitia Dei: Una historia de la doctrina cristiana de la Justificación menciona que durante los trescientos cincuenta primeros años de la enseñanza de la Iglesia sobre el tema de la  justificación, había una “incipiente y mal definida” teología (ver McGrath 1986a: 23). Observa que había una variedad de teorías de la economía de la salvación en la iglesia primitiva, pero nunca se enseñó el sola fide

Si el pastor Horton o algún evangélico desea disputar estas observaciones todo lo que tiene que hacer es proporcionar evidencia de los Padres de la Iglesia o los consejos de apoyo a la sola fide desde el contexto histórico. Y dejar de confundir la creencia de los Padres en la justificación por la fe, a la petición de principio a la sola fe.

La creencia de los Padres es unanime, ninguno de ellos sostuvo el “Sola fe”:

CIRILO DE JERUSALEN

Lo propio de Dios es plantar y regar; pero a ti te corresponde aportar el fruto. Por ello, no desprecies la gracia de Dios: guárdala piadosamente cuando la recibas y haz abundantes obras que la revelen” (Cirilo de Jerusalén, Catequesis I,4
Tomado de http://www.mercaba.org/tesoro/CIRILO_J/Cirilo_03.htm

JUAN CRISOSTOMO

Aunque el hombre crea debidamente en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sino lleva una vida recta su fe no le valdrá nada para su salvación. No piense el tal, que porque habéis creído, sera esto suficiente para su salvación, a menos que exhiba una conducta intachable” ( Homilía XXIII on Corinthians NPNF1: Vol. XII, p. 133
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf112/iv.xxiv)

JUSTINO MARTIR

cada uno camina, según el mérito de sus acciones, al castigo o a la salvación eterna” (Justino Mártir, Primera Apología 12,1-2
Tomado de Padres Apologetas Griegos, 2da edición, Daniel Ruiz Bueno, BAC 116, pág. 191-192)

CLEMENTE

sólo el que en espíritu de humildad y perseverante modestia cumpliere sin volver atrás las justificaciones y mandamientos dados por Dios, solo ése será ordenado y escogido en el número de los que se salvan por medio de Jesucristo… /Clemente a los Corintios LVIII,2
Ibid. pág. 231
)

GREGORIO

La fe sin las obras de justicia no son suficientes para la salvación, ni tampoco sin embargo, es justo vivir seguro en si mismo para la salvación, si se separa de la fe” (Gregorio de Nisa, Homilías sobre el Eclesiastés 8
Traducido de The Faith of the Early Fathers, Vol II, William A. Jurgens, pág. 45-46)

AMBROSIO

“En el día del juicio nuestras obras nos socorrerán o nos hundirán a la profundidad con el peso de una piedra de molino…” (Ambrosio, Carta II, a Constancio, un obispo
Traducida desde The Church Fathers Were Catholic, Dave Armstrong, pág. 144)

“Las Sagradas Escrituras dicen que la vida eterna se basa en el conocimiento de las cosas divinas y en el fruto de buenas obras. El Evangelio es testigo de ambas de estas sentencias”. (Ambrosio, Carta II, a Constancio, un obispo
Traducida desde The Church Fathers Were Catholic, Dave Armstrong, pág. 144)

AGUSTIN

“Ahora, si el malvado fuera salvado por el fuego a cuenta de solamente su fe, y si esta fue la forma en que el pasaje del bienaventurado Pablo debería ser entendido –“Pero él mismo será salvado, como por fuego”–entonces la fe sin obras sería suficiente para salvarse. Pero entonces lo que el apóstol Santiago dice sería falso. Y también falso sería otra frase del mismo Pablo: “No se equivoquen”, dice, “ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni ladrones, ni los codiciosos, ni borrachos, ni los ultrajadores, ni extorsionadores, heredarán el reino de Dios” (Agustín de Hipona, Manual de fe, esperanza y caridad XVIII,3 Traducido de Enchiridion of Faith, Hope, and Love, Chapter XVIII, paragraph 3; NPNF 1, Vol. III
http://www.ccel.org/print/augustine/enchiridion/chapter18)

La fe sin buenas obras no es suficiente para la salvación

Personas poco inteligentes, sin embargo, con respecto a las palabras del apóstol: «pensamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley» han pensado que quiere decir que la fe es suficiente para un hombre, incluso cuando lleva una mala vida, sin buenas obras. Imposible es que tal persona debiera juzgarse recipiente de la elección por el apóstol, quien, después de declarar que en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por la caridad. Es esa la fe infiel a Dios de los demonios impuros, -que incluso «creen y tiemblan», como dice el apóstol Santiago. Por tanto, ellos no poseen la fe por la que el hombre vive, – la fe que actúa por el caridad en tal sabiduría, que Dios la recompensa de acuerdo a sus obras con la vida eterna. Pero en la medida en que tenemos nuestras buenas obras de Dios, de quien también proviene de nuestra fe y nuestro amor, por lo que el mismo gran maestro de los gentiles ha designado a la vida eterna como un regalo de Su gracia.

Y de aquí nace otro problema de no poca importancia, que, con la gracia de Dios, hemos de resolver. Si la vida eterna se da a las buenas obras, como con toda claridad lo dice la Escritura: Porque el Hijo del Hombre. . .pagará a cada uno conforme a sus obras, ¿cómo puede ser gracia la vida eterna, si la gracia no se da por obras, sino gratis, de acuerdo con el Apóstol: Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda? Y en otro lugar: Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia y a continuación: Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. ¿Cómo, pues, será gracia la vida eterna, si a las obras responde? ¿O es que quizá no llama gracia el Apóstol a la vida eterna? Es más: tan claramente lo dice, que es de todo punto innegable. Y no es que requiera esta cuestión un ingenio agudo. Basta sólo un oyente atento. Porque cuando dijo: Porque la paga del pecado es muerte, en seguida añadió: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Este problema, a mi parecer, sólo puede resolverse entendiendo que nuestras buenas obras, a las que se da la vida eterna, pertenecen también a la gracia de Dios, toda vez que nuestro Señor Jesucristo dice: Sin mí nada podéis hacer. Y el mismo Apóstol, al decir: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe, vio que los hombres podrían entender como no necesarias las obras y bastar sólo la fe, como también que los hombres podrían gloriarse por sus buenas obras, cual si a sí mismos se bastaran para realizarlas; y por eso añadió: porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales preparó de antemano para que anduviésemos en ellas“. (Agustín de Hipona, Sobre la gracia y el libre http://www.ccel.org/print/schaff/npnf105/xix.iv.xviii
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf105/xix.iv.xix
http://www.ccel.org/print/schaff/npnf105/xix.iv.xx
http://www.newadvent.org/fathers/1510.htm)

DIFERENCIAS PARADIGMATICAS

La diferencia de opinión entre los ortodoxos y el protestantismo puede atribuirse a la diferente trayectoria histórica de sus respectivas teologías. El Oriente Bizantino nunca experimentó una controversia similar a la del Pelagianismo en el Occidente Latino.  Es importante tener en cuenta que Anselmo de Canterbury Cur Deus Homo introdujo un fuerte énfasis forense para el cristianismo occidental.  Este influyente paradigma fue publicado en 1097, después del Gran Cisma de 1054.  Luego tuvo lugar una amplia y profunda discusión acerca de la soteriología en el período medieval, que daría como resultado que el cristianismo occidental se alejara más de sus raíces patrísticas.   (Véase el capítulo 3 “El plan de salvación” en Pelikan El crecimiento de la teología medieval , Vol. 3) Fundamental fue el debate sobre meritum de condigno (un acto que era digno de aceptación divina) frente meritum de congruo (un acto que fue aceptada por la mera generosidad de Dios) (Véase de Oberman La cosecha de Teología medieval 1963: 471-472 , 42 – 44). De estas amplias discusiones surgiría el telón de fondo del distintivo  soteriologico del protestantismo. Y Por supuesto, traia ya de “Facto” el desprecio del legado histórico, y continuaría con el, hasta nuestros días.

La lectura de Horton de Romanos se basa en la suposición de que Pablo estaba escribiendo sobre la justificación como libertad de las buenas obras, no en un sentido más estrecho de libertad de la ley ceremonial judía (McGrath 1986a: 22) Esto es justamente (aunque en otros términos) lo que actualmente Wright y Sanders están tratando de comunicar.

La complejidad para la mente del protestante común, estriba en el hecho de que se utilizan términos familiares para designar creencias. Por ejemplo; “la iglesia”, “Evangelio”,  “gracia”, “Escrituras”, etcétera. El evangelico de hoy, aunque usa estos términos, no se percata que los usa en conceptos o formas irreconocibles por sus predecesores históricos.  (1984: 128 ).   Alister McGrath hace las siguientes observaciones sobre la naturaleza novedosa de la comprensión protestante de la justificación:

La descripción más precisa de la doctrina de la justificación asociado con las iglesias luterana y reformada a partir de 1530 es que representan una forma radicalmente nueva de interpretación del concepto paulino de ‘justicia imputada’ conjunto dentro de un marco soteriológico agustiniano (McGrath 1986b: 2, énfasis añadido).

La comprensión protestante de la naturaleza de la justificación representa un “novum teológicum”, Por lo tanto, es de considerable importancia apreciar que el criterio empleado en el siglo XVI para determinar si una doctrina en particular de la justificación era protestante era si la justificación se entendía forense  (1986a: 184; cursiva en el original).

Por lo tanto, una importante razón por la cual existe una brecha tan grande en la comprensión entre la tradición reformada y la ortodoxia oriental es el hecho de que la ortodoxia permaneció cerca de las raíces patrísticas, mientras la comprensión protestante del Evangelio refleja la considerable evolución teológica que tuvo lugar en el oeste medieval Católico y hasta el día de hoy.

Los Reformadores protestantes creían que habían recuperado el Evangelio, pero lo que hicieron en realidad fue convertir una  buena intención en un dogma: “Sola fide”  Es una novedad, ya que ninguno de los Padres de la Iglesia enseñó sola fide; Y es un dogma que los reformadores  usaron como una prueba decisiva para determinar si la teología de uno es o no auténticamente cristiana. Sin embargo, para los ortodoxos los dogmas deben estar arraigados en la enseñanza apostólica y aceptados por el consenso patrístico o afirmados por un Concilio Ecuménico. Los Reformadores no tenían ninguna de las tres anclas. El “sola fide” no fue enseñado por ningún apóstol, ni desarrollado y aceptado unánimemente por ningún padre primitivo, ni aceptado en algún concilio ecuménico, esto último era imposible, ya que los Reformadores rompieron con la Unidad de la Iglesia occidental.  Lo que Horton y los Reformistas han hecho, es elevar una interpretación novedosa de la soteriología agustiniana a un dogma fundamental como la Trinidad y al convertirla en una prueba decisiva para la fe autentica se desconectaron de la iglesia primitiva.

CONCLUSION

“CREO OBRANDO”.

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. jojotohead dice:

    ¡Excelente! Sigue adelante hermano.

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  2. Freddy Ulate dice:

    Que tal Pacheco, saludos desde Costa Rica. Soy fiel seguidor de tus entradas tu trabajo ha sido muy provechoso en mi vida espiritual. Tengo una pregunta, ¿Qué piensas acerca del ladrón en la cruz? ¿Fue justificado por la “sola fe”?

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    1. Pacheco dice:

      Los frutos dignos de arrepentimiento, son en algún sentido, necesarios para la justificación. Pero no son necesarios en el mismo grado que la fe; pues esos frutos son únicamente necesarios condicionalmente, si hay tiempo y vida para llevarlos a cabo. El hombre puede ser justificado sin ellos, y morir con la misma tranquilidad que un santo (como el ladrón en de la cruz) mas no puede vivir sin buscarlos, producirlos y vivirlos. El ladron fue justificado por la fe, más no por la fe “sola” porque su caso es una excepción a la regla, y bien sabemos que se norma desde la regla general, no desde la excepción. Fue justificado por la fe, y murio justificado por ella, más de haber vivido, hubiese tenido que trabar su fe con obras para demostrar que en verdad habia creido.

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      1. contender777 dice:

        Hola Edgar,

        Si el pecador en la cruz fue justificado en la cruz por la fe y no por otra cosa adicional ¿Por qué no fue justificado por la fe sola?

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    2. Pacheco dice:

      La respuesta de Wesley a este caso particular sugiere que si, pero dado que debe normarse desde la la regla general y no desde la excepción, es que creemos que si el ladrón hubiese vivido, hubiese sido necesario que mostrase por las buenas obras esa fe que profesaba.

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