De Reformador A Revolucionario

La division que no se buscaba

Uno puede distinguir en Lutero tres etapas que se van dando paulatinamente sin que al parecer él sea consciente de ello. Tenemos por ejemplo al monje agustino, prescrito en su claustro, maestro y doctor de teología, que polemiza y busca respuestas. Tenemos al reformador apasionado, que evoca la justicia y el amor a la verdad y a las Santas Escrituras, que pelea y promueve una renovación espiritual de la Iglesia. Pero tenemos al Lutero revolucionario, que persigue, manda matar, calumnia, maldice y se hace del poder haciendo todo lo que había criticado.
Los Reformadores (o más bien revolucionarios) no comenzaron su “Reforma” con un plan para establecer iglesias separadas. Su objetivo era sencillamente reformar toda la iglesia latina. En esto fracasaron, pues en cuanto tuvieron el poder, hicieron todo aquello que juzgaron.

Algunos han acusado a los Reformadores de estar dispuestos a dividir la iglesia porque tenían poco interés en la unidad visible, pero eso es falso. Todos los reformadores y todas las confesiones protestantes subrayaron  la unidad y la catolicidad de la iglesia. Lutero lamentó la “mutilación” del cuerpo de Cristo”

«Es de suma importancia que las generaciones futuras no se den cuenta de las divisiones que existen en este momento entre nosotros, porque nada puede ser más ridículo que nosotros, que nos vimos obligados a dividirnos de Roma, tuviéramos tan mal acuerdo entre nosotros que continuamos dividiéndonos». (Caps. 14 – 16 (1537), en el vol. 24 de el libro [Los Trabajos de Lutero], San Luis, Misuri: Concordia, 1961, p. 304.)

Por lo cual se debe entender que su evolución se fue dando paulatinamente. Como ha señalado Lee Palmer Wandel (La Reforma), “la fragmentación de la iglesia   fue penetrante, profunda y sin precedentes”. En 1500, la palabra “cristiano” era unívoca;  y todos sabían a quien se refería, para 1600,  había una variedad de definiciones de la palabra, y los cristianos de una clase no necesariamente  reconocían como cristianos a los de otras clases. En 1500, un cristiano podía viajar de un extremo a otro de Europa sin temor a la persecución; hacia el 1600, toda forma de cristianismo era ilegal en algún lugar de Europa y las persecuciones se daban de uno y otro lado, con matanzas y atropellos terribles. En 1500, la misa latina fue la liturgia de la iglesia en toda Europa occidental;  hacia 1600, se celebraron en Europa diversas liturgias eucarísticas diferentes y mutuamente exclusivas. Unos condenaban a otros y seguían modificando liturgias para hacer resurgir “más pureza”. Lutero, asombrado de esto, casi al final de sus días, escribió:

«Este no quiere oír de Bautismo, y aquel niega el sacramento, otro pone un mundo entre este y el último día. Algunos enseñan que Cristo no es Dios, algunos dicen esto, otros dicen eso; hay tantas sectas y credos como hay cabezas. Nunca un campesino es tan grosero como cuando tiene sueños y fantasías, él se considera inspirado por el Espíritu Santo y que debe ser un profeta.” De Wette III, 51 citado en el libro de O´Hare [Los Hechos sobre Lutero], p. 208.»

La división penetró en las familias y barrios, católicos cuyos hijos se casaban con protestantes fueron condenados y excluidos de las familias, desterrados y perseguidos. Las bodas protestantes no sacramentales consideraban a sus propios nietos como bastardos. Estas mutuas condenas, se elevaron todavía más, cuando en el Concilio de Trento se tomo una posición totalmente reaccionaria condenando y anatemizando todo lo que tuviera un tinte protestante. En el día de hoy, todo evangélico promedio, o “protestante” es totalmente “anti romano”.

¿Cómo pasó esto? ¿Cómo una Reforma sincera, legitima, comprometida con el evangelio, la catolicidad y la unidad rompió con la unidad de la iglesia occidental y la civilización europea?  La respuesta es sencilla: Por la transición de Lutero, de monje a Papa y de Reformador a Revolucionario. Si hubiésemos tenido un monje Reformador, la Iglesia hubiese tenido su reforma, pues no hubiese soportado mucho mas el poder del Espíritu que la llevaba a ello.

 Buenas Intenciones de Lutero

En su reciente artículo “Cómo falló la reforma”, Peter Leithart tiene razón al asumir que Lutero no tenía ninguna intención de conformar una Iglesia rival cuando publicó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo. Es más, ni siquiera estaba en discusión el tema de la justificación, antes bien, solo se discutía una reforma moral y de poder que estaba ahogando la vida espiritual de los creyentes. Sin embargo, hay que señalar que en los tres años transcurridos entre Wittenberg (octubre de 1517) y la dieta de Worms (ene. 1521) Lutero había cambiado mucho y muchas cosas sucedieron que cambiarían para siempre el mundo, entre ellas, inventos tecnológicos, pretensiones políticas, ansias de poder, intenciones maliciosas, etcétera. Todas estas cosas (buenas y malas) encontraron voz en Lutero que fue el catalizador de ellas. Fue tanto el ardor de aquel momento que las 95 tesis de Lutero se extendieron por Alemania en dos semanas y en toda Europa ¡en dos meses! sin duda el terreno estaba listo para una Reforma.

La Reforma no debe ser simplistamente reducida a meras consideraciones teológicas. (Como lo hacen la mayoría de idealistas); la lujuria política por el poder y la independencia de los príncipes y soberanos fue una presencia creciente en todo el mundo socio-político de Europa en el momento que la Reforma estalló. En su   excelente libro, roca y arena , el teólogo Josías Trenham sugiere que sin la cooperación de los príncipes Martín solo hubiese sido una llama que rápidamente se hubiese disipado. Sin duda, Martin era un Reformador, pero los príncipes eran revolucionarios que vieron en este hartazgo, la oportunidad de hacerse con el poder, y lo lograron. (Trenham, página 8)

Hablando fuera de la burbuja

Para poder comprender las implicaciones no solo teológicas, sino sociales de la Reforma, es necesario renunciar a las gafas idealistas que con tanta frecuencia nos impiden ver el registro de los hechos con objetividad y mesura. Hoy, a casi 500 años de aquel evento Europa sigue dividida, nunca se recuperó. La mayoría de las Iglesia protestantes han abrazado la teología liberal, han propuesto apertura a la homosexualidad, han ordenado obispos y obispas homosexuales, etc. Hoy, existen más de 30.000 denominaciones evangélicas, hijas del protestantismo, que sin pies ni cabeza surgen y desaparecen, con todo tipo de innovaciones, no solo teológicas, sino morales. La superstición ha creado cultura, y lo que hoy llamamos “evangélico” es en el mejor de los casos, comunidades heterodoxas, sin un entendimiento claro de lo que es la Iglesia. Grupos reaccionarios como los “neo calvinistas” han intentado hacer su parte, y promueven una nueva “reforma” pero la división es parte de nuestro vivir, pues tan pronto como un calvinista se levante, se levantara un arminiano y cuando un creacionista hable, lo hará un continuista. etc.

¿Por qué sucedió esto? Los reformadores eventualmente convirtieron sus considerables poderes retóricos no solo contra cada uno de ellos volviéndose enemigos teológicos, sino contra todo el cristianismo, sentando un cambio de paradigma sin precedentes, creando polos rígidos y tratando cada disputa como una guerra cósmica de luz y  oscuridad, verdad y error. Los reformadores se convirtieron en revolucionarios.

Ejemplos:

Los católicos sostienen la “Inefabilidad papal ex cátedra” que es una “Asistencia Divina” con la que cuenta el “sumo pontífice” cuando se propone definir algo como “revelado o certero”.  Así, el “Sumo pontífice” debe ser creído en sus declaraciones de cátedra y nunca cuestionado, cuestionarlo implica la ex-comunión del que lo hace. Lutero pronto asumió dicha postura, y cuando le cuestionaron algunas de sus creencias, el dijo:

“Mi palabra es la palabra de Cristo; mi boca es la boca de Cristo, quien juzgue mi doctrina sea anatema, ni los ángeles pueden juzgarla, yo Martín Lutero” (O’Hare PF. Los hechos acerca de Lutero, 1916-1987, reimpresión, pp. 203-204)”.

 

Roma considerándose la “Iglesia Verdadera” se sintió convenientemente con total autoridad de dejar los libros deuterocanonicos que los Judíos desecharon en el Concilio de Jamnia porque estos libros aprueban sin lugar a dudas muchas de las practicas que ellos establecieron como dogmas. Estas adiciones, Roma alega poder hacerlas por su sola autoridad: Lutero al parecer pronto se dio cuenta cuán importante es tener el poder de hacer adiciones a los textos y fundar dogmas que respalden nuestras creencias. De manera que al “Justificados por la fe” Lutero le añadió el “sola” para hacer una contraposición a Roma. Lutero dijo: “Justificados pues por la sola fe” y cuando se le cuestiono porque hacia esto, el contesto:

“Ustedes me dicen cuán gran alboroto están haciendo los Papistas porque la palabra “sola” no está en el texto de Pablo… díganle justamente a ellos: ‘El Dr. Martín Lutero hará así’,…yo haré así, y ordenaré que sea así, y mi voluntad es suficiente razón. Yo sé muy bien que la palabra ‘sola’ no está ni en el texto latino ni en el griego”. (Stoddard J. Reconstruyendo una Fe Perdida. 1922, pp. 101-102; ver también Luther A. Amic. Discusión, 1, 127)

Luego también dijo:

“Hay que distinguir entre libros y libros. Los mejores son el evangelio de S. Juan y las epístolas de S. Pablo, especialmente la de los Romanos, los Gálatas y los Efesios, y la 1ª epístola de S. Pedro, estos son los libros que te manifiestan a Cristo y te enseñan todo lo que necesitas para la salvación; aunque no conozcas ningún otro libro. La epístola de Santiago, delante de éstas, no es más que paja, pues no presenta ningún carácter evangélico” Prólogo del Nuevo Testamento de 1546 (Babel VI, 10)

¿Porque le molestaba tanto? porque tenían “doctrina católica” decía él. (Chesterton, Ortodoxia pg. 128)

-La Iglesia católica, constantemente le dio valor a la persecución de los insurrectos y divisores; llegando a institucionalizar la persecución como un medio necesario para la homogeneidad del pensamiento. La vio como necesaria y buena, aprobada por Dios. Martín mismo había sido testigo de esa persecución cuando se expidió la bula papal “Ex surge Domine” para capturarlo. Sin embargo, cuando obtuvo el poder, se opuso a las revueltas campesinas y dijo:

«Al sedicioso hay que abatirlo, estrangularlo y matarlo privada o públicamente, pues nada hay más venenoso, perjudicial y diabólico que ellos, de igual manera que hay que matar a un perro rabioso, porque, si no acabas con él, acabará él contigo y con todo el país». (Contra las hordas rapaces y homicidas de los campesinos (1525).

Su amigo Calvino, el dictador de Ginebra, al cual los calvinistas canonizaron y defienden con sangre y espada, dijo siete años antes de la detención de Servet:

“Si él (Servet) viene a Ginebra, nunca lo dejaré salir con vida. Si mi autoridad tiene peso así será”. (Schaff- Herzog Encyclopedia of religious Knowledge; Baker Book House 1950 Pg. 371.)

Lutero también deseaba la muerte de los “Perros anabaptistas” de los “Niños retardados” de los “profetas de Zwickau” de las “prostitutas venenosas franceses” del “asno papa” al cual deseaba “clavarle la lengua en una puerta” y por ultimo de “Niños estúpidos” el cual decía debíamos “enviárselos de vuelta a Dios”. Todo un personaje sin duda. Ellos se convirtieron en revolucionarios.

 

El primer fracaso del protestantismo

Tan pronto como la Iglesia fue dividida, los Reformadores se vieron envuelto en varias controversias sobre cómo interpretar las Escrituras, la mayor de estas [controversias] tuvo lugar en el Coloquio de Marburgo en 1529.  Esta reunión oficial fue diseñada para unificar las diferencias de los teólogos protestantes y crear una iglesia unificada,  pero en su lugar sirvió para expresan las divisiones más profundas entre Lutero y el reformador suizo Ulrico Zwinglio en el tema de la eucaristía. Lutero pensó que su enseñanza sobre la consubstanciación era la clara enseñanza de la Escritura, y no podía entender por qué Zwinglio estaba siendo tan  desobediente a la “clara enseñanza de la Escritura”. Aquella reunión termino con Lutero golpeando la mesa enojado y gritando “Hoc est corpus meum” (esto es mi cuerpo).

Este Coloquio quedará para la posteridad como la evidencia de que no puede existir una unidad dentro del protestantismo. La controversia eucarística reveló la mayor debilidad del protestantismo, su dogma  “sola escritura”, y demostró el absurdo de cualquier dependencia de la razón para establecer doctrinas comunes. Después de esa reunión, Lutero se sintió profundamente triste, y Dijo: «Antes de tener contacto  con los fanáticos, preferiría beber de la copa con el Papa”. Al final de sus días escribió:

«Los nobles, los citadinos, los campesinos, todos entienden el Evangelio mejor que San Pablo y yo; ellos ahora son sabios y se consideran más conocedores que todos los ministros.»Walch XIV, 1360 citado en el libro de O´Hare, ibid, p. 209.

¡Por supuesto! No se podía hacer converger a nadie hacia ningún punto cardinal, todos ahora tenían el derecho de interpretar y usar su razón para llegar a conclusiones teológicas. Voltea a ver un momento a tú al derredor, más de 30.000 denominaciones, y todas diciendo que la Biblia es su guía. ¿No te preocupa esto?

Tiempo después, otros líderes protestantes como Carlstadt, Zwingli, Oecolampadius en Basilea y Bucer en Estrasburgo desautorizaron y reprobaron la enseñanza de Lutero sobre los sacramentos y el gobierno de la Iglesia. Tiempo después, los anabaptistas condenaban a Lutero y Zwinglio, y así sucesivamente. ¿Dónde está la realidad de la sola escritura y  la perspicuidad de la Escritura si incluso aquellos vinculados por la facultad, la amistad, la política y la fe  no pudieron ponerse de acuerdo sobre el significado del acto central de culto cristiano?

El fracaso en Marburgo  se debe a la incapacidad del dogma sola escritura para generar una comprensión unificada de la interpretación de ella. Existen más de 69 confesiones y credos protestantes, y en alguna medida siguen haciendo lo mismo, el calvinista condena al arminiano (sino de Dort) el arminiano condena al calvinista, surgen entonces los amyraldianos, y luego los molinistas, y entre ellos surgen pentecostales calvinistas, y reformados bautistas. etc, etc.

 

CONCLUSION

Lutero tenía razón, debemos reformar la Iglesia, con humildad, con un corazón ardiente y sencillo debemos promover una renovación espiritual, y esto debe empezar aborreciendo el cisma de las más de 30.000 denominaciones, debemos rechazar ese legado y empezar desde cero creando vínculos sinceros con la historia y con todo lo bueno de ella.

Señor ten piedad de nosotros, no inculpes a tu heredad el pecado de nuestros padres.

 

-Edgar Pacheco.

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. La Casa MadNess dice:

    Cuanta descontexualización desde que empece a leer las citas de Lutero y sacándolas del contexto, creo que ha leído solo para argumentar la presuposición de su postura.

    Entre la libertad religiosa y la coacción que hacia Roma, no hay grises para aquel entonces, y también para hoy, el trigo y la cizaña por orden del Señor caminan juntas.

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    1. Pacheco dice:

      Gracias por el comentario. Sin embargo, decir que algo es falso no lo convierte en falso sino en falacia. Siempre existe la oportunidad de elaborar la antítesis y participar de una interacción objetiva.

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  2. La Casa MadNess dice:

    Yo creo que sería mas sincero y honesto delante de todos decir que no te agrada la reforma porque no entra en tus convicciones, ni tampoco participan si no que siendo rechazadas, prefieres ir detrás de la pantalla intentando que los que no se forman ni leen, no cedan ante la cosmovisión teológica de la reforma, existen no uno, si no miles con las mismas credenciales que tu, y mas reconocidas en todo caso, como historiadores, como teólogos, como filósofos – cristianos, que siendo reformadores se reirían con respeto de tu cándida manera de expresar tus convicciones, de igual forma como bien dices, el hombre es culpable de todas las atrocidades mas para el Señor sea toda la gloria.
    Gracias por el aporte, saludos.

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    1. Pacheco dice:

      Lo verdaderamente bueno es que, los Ad-Hominem seguirán siendo Ad-Hominem.

      Gracias por el comentario.

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  3. Alfredo Valdez C. dice:

    Hola Edgar!! Muy interesante tu escrito.
    Yo insisto que la Reforma Protestante trajo un importante grado de luz y libertad a un mundo sumido en una oscuridad e ignorancia establecidas y fomentadas por la Iglesia Católica Romana.
    Estoy de acuerdo contigo en que, lamentablemente, la Reforma derivo en división y mas división. Lasnrazones ya las presentaste en tu escrito.
    Personalmente me agrada mas el Movimiento de Restauración, sus ideales y pureza fueron y son mas altos. Si bien el MR no está exento de errores y debilidades, sigue firme buscando volver al cristianismo sencillo y a la Iglesia del NT.

    Dios te bendiga. Saludos afectuosos en nuestra común Fe en Cristo.

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  4. David Francisco dice:

    El problema con Edgar es que al parecer solo puede ver tinieblas y oscuridad entre los reformadores, y pureza, santidad y tolerancia entre los inquisidores de Roma. Soy Metodista y un furibundo ecumenista, pero tengo que seguir diciendo como decía Wesley: ¡pensemos y dejemos pensar¡.
    Solo Dios conoce a fondo los beneficios que la reforma a traído a la historia de la humanidad. Voy mas lejos, sospecho que si la misma no hubiera tenido efecto, a pesar de todos sus errores; los musulmanes nos hubieran ganado la guerra tecnológica y hubieran conquistado e islamizado totalmente a occidente, hubieran barrido con la civilización occidental, del cristianismo apenas hubiera memoria, retrotrayendo a nuestra cultura al estado de atraso que permanecía en el medioevo Romano-Ortodoxo. Se que es solo una teoría muy particular, pero realmente pienso que si no hubiera sido por la reforma, la civilización occidental hubiera colapsado. Dios provoco este mal para traernos un bien mayor.

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